La CGT se moviliza por el debate de la reforma laboral en el Congreso
La central obrera se moviliza contra el proyecto de Milei mientras debate internamente cómo actuar frente a un texto que mantiene limitaciones clave y un escenario de tensión en las calles.
La Confederación General del Trabajo (CGT) llega a un miércoles decisivo entre negociaciones con el Gobierno y protestas en las calles. A horas de la votación en el Senado del proyecto de reforma laboral impulsado por Javier Milei, la central obrera evalúa los cambios introducidos por Patricia Bullrich, que si bien preservan ciertos recursos sindicales, no logran satisfacer los reclamos más sensibles de los gremios.
Cambios insuficientes en la reforma laboral
Entre los ajustes que benefician a la CGT, se mantiene la obligatoriedad limitada de las cuotas solidarias y se eliminó la rebaja de contribuciones patronales para obras sociales, garantizando fondos hasta 2028. Sin embargo, la reforma mantiene restricciones clave: la reglamentación del derecho de huelga, la obligación de pedir autorización para asambleas en los lugares de trabajo y el límite de 10 horas mensuales pagas a delegados para actividades gremiales.
La ultraactividad de los convenios y la prelación de acuerdos por empresa tampoco se modificaron según los pedidos sindicales, dejando insatisfecha a la dirigencia que buscaba garantizar el piso convencional logrado por los sindicatos con personería.
Movilización y riesgos en la calle
La CGT convocó a una concentración frente al Congreso para descomprimir el malestar interno, en un clima marcado por la radicalización de algunos dirigentes. Líderes como Rodolfo Aguiar (ATE) y Daniel Yofra (Aceiteros) advirtieron con declaraciones violentas, generando un contexto de tensión y temor a incidentes durante la protesta.
A esto se suman paros parciales: los gremios aeronáuticos interrumpirán vuelos de 15 a 18 h, mientras los metrodelegados afectarán el subte de 21 a 23.30 h. Estas medidas muestran el dilema de la CGT: cómo expresar rechazo sin exponerse a una pérdida de poder simbólica ni a críticas por afectar a la ciudadanía.
El sindicalismo enfrenta su momento más delicado en años. La incapacidad de sumar apoyos políticos suficientes y la falta de respuesta de algunos gobernadores frente a las gestiones cegetistas ponen de manifiesto la pérdida de influencia de la central. La estrategia de combinar diálogo con movilización callejera refleja la búsqueda de equilibrio entre mostrar fuerza y evitar un desgaste que podría ser irreversible.