Juicio Lebbos: Soto y Kaleñuk se victimizan y niegan el crimen
Los acusados declararon pero no aceptaron preguntas. Soto denunció "perjuicio social" y Kaleñuk aseguró que nunca conoció al ex de Paulina.
En el inicio de las audiencias ante el Tribunal, los principales imputados por el crimen de Paulina Lebbos ensayaron una defensa basada en el "daño emocional y social" que les provocaron los 20 años de investigación. César Soto, acusado de homicidio simple, y Sergio Kaleñuk, imputado por encubrimiento, coincidieron en reclamar que "se sepa la verdad", aunque se negaron a responder preguntas de la fiscalía y la querella.
Soto, visiblemente afectado según su relato, afirmó que el caso le costó el vínculo con su hija y su estabilidad laboral. Por su parte, Kaleñuk, hijo del ex secretario de José Alperovich, apeló a la fe y denunció un "ensañamiento" contra su persona por parte de Alberto Lebbos y los medios de comunicación.
Los puntos clave de las declaraciones
La coartada de Soto: Sostuvo que es una persona trabajadora y que "vive a la sombra" desde 2006. "Soy libre pero no estoy libre", expresó ante los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica, insistiendo en que nunca pudo realizar el duelo por Paulina.
El desmentido de Kaleñuk: Su declaración buscó derribar la teoría fiscal del nexo entre ambos. "A este señor (Soto) no lo conozco. Nunca lo vi en mi vida", aseguró, a pesar de que los registros telefónicos de la causa muestran comunicaciones incesantes entre ambos el día de la desaparición de la joven.
Ataque a la querella: Kaleñuk cuestionó duramente a Alberto Lebbos. "Me compadezco de él, pero no justifico sus insultos ni el ensañamiento", disparó, recordando que ya fue sobreseído en dos instancias anteriores antes de llegar a este juicio.
La estrategia del silencio
Al negarse a responder preguntas, ambos imputados evitaron dar explicaciones sobre las contradicciones que arrastran desde hace dos décadas. Para la querella, este movimiento busca instalar una narrativa de "persecución política y judicial" para desviar la atención de las pruebas técnicas, como las celdas de telefonía móvil que los ubican en contacto estrecho durante las horas críticas del 26 de febrero de 2006.