Sueldos de hambre y recursos escasos: la crisis terminal de las fuerzas federales en el Norte
Mientras los secuestros de droga caen un 32% en el NOA, especialistas advierten que la precariedad salarial de los gendarmes y la falta de radares están entregando la frontera al narcotráfico. "El narco quiebra voluntades donde el Estado no llega", denuncian.
La lucha contra el narcotráfico en el norte argentino atraviesa sus horas más críticas. El descenso en los decomisos de estupefacientes no es leído como un triunfo, sino como el síntoma de una desventaja irreversible: fuerzas de seguridad desfinanciadas, salarios que rozan la indigencia y una infraestructura técnica que no puede competir con el poderío económico de los carteles.
Sueldos por debajo de la línea de flotación
Uno de los datos más alarmantes que surge del sector es la brecha salarial. Según fuentes consultadas, un gendarme raso percibe hoy menos de $800.000, mientras que un agente recién incorporado a la Policía de Tucumán cobra entre un 35% y un 40% más.
A esto se suma el colapso de sus obras sociales por falta de aportes estatales. "Los narcos pueden quebrar voluntades, y más aún si el efectivo no está pasando por un buen momento económico", sentenció un funcionario judicial, vinculando directamente la precariedad con el aumento de causas por corrupción interna, sobornos y hasta robo de cargamentos por parte de uniformados.
Fallas en los planes de seguridad nacional
A pesar de la pomposa presentación de programas como el Plan Güemes, los resultados en el terreno son cuestionados por especialistas:
Efecto desplazamiento: Las bandas simplemente modificaron sus rutas hacia zonas con menos controles.
Inacción del "Plan Roca": A casi un año de su anuncio, no hay señales claras del patrullaje del Ejército en la frontera.
Cielos abiertos: La falta de vigilancia aérea efectiva permite que Tucumán y Santiago del Estero sigan siendo zonas liberadas para "bombardeos" de droga.
El Estado como deudor
Paradójicamente, el propio Estado figura como el principal deudor de los aportes que se les descuentan a los efectivos de sus haberes. Este escenario ha provocado que familiares de gendarmes inicien protestas en distintas provincias del NOA exigiendo soluciones administrativas y mejoras urgentes.
Para los investigadores, el panorama es sombrío. Sin una respuesta integral que incluya mejoras salariales y tecnología de punta, el norte argentino corre el riesgo de consolidarse como un territorio donde la ley del más fuerte -y del más rico- es la única que impera.