La CGT marchó a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador y advirtió que profundizará los conflictos
En la previa del 1 de mayo, la central obrera rechazó la reforma laboral y el ajuste del Gobierno. Entre pedidos de paro general, la dirigencia sindical avisó: "Basta de paciencia".
En una jornada marcada por la tensión sindical y una masiva convocatoria, la Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó a la Plaza de Mayo en la víspera del Día del Trabajador. La marcha tuvo como ejes centrales el rechazo a la reforma laboral y al rumbo económico de la gestión de Javier Milei. Durante el acto, los líderes gremiales endurecieron su discurso, señalando que el escenario actual podría derivar en un endurecimiento del plan de lucha y nuevas medidas de fuerza.
Críticas directas al ajuste y al discurso oficial
Desde el escenario principal, distintos referentes de la central obrera cuestionaron duramente las políticas del Ejecutivo nacional:
Octavio Argüello (Cosecretario general): aseguró que el ajuste sobre el pueblo es insoportable y sentenció: "Vamos a profundizar los conflictos, basta de tener paciencia".
Jorge Sola: apuntó contra las estadísticas oficiales de pobreza, cuestionando la contradicción del discurso gubernamental y afirmando que la gestión lleva la "destrucción como estandarte".
Cristian Jerónimo: sostuvo que la salida a la crisis debe ser a través del trabajo y la producción, no mediante el "ajuste permanente".
El reclamo por un paro general
El clima en la Plaza de Mayo estuvo dominado por el cántico de los manifestantes que exigían una medida de fuerza nacional: "Paro, paro, paro general". Ante esta presión, Cristian Jerónimo respondió que "la CGT siempre estuvo", mientras que otros dirigentes, como Pablo Moyano, reforzaron la idea de que es necesaria una huelga general debido al creciente malestar social por la situación económica.
Presencia política y posible escalada
La movilización no solo contó con el apoyo de diversos gremios y organizaciones sociales, sino también con la presencia de figuras políticas como los diputados nacionales Germán Martínez y Eduardo Valdés. El mensaje final de la CGT fue claro: si no se registran cambios en las políticas económicas y laborales del Gobierno, el conflicto escalará en las próximas semanas.