Pichetto visitó a Cristina Kirchner y habló de "perdón" para reunificar al peronismo
Tras años de enfrentamientos, Miguel Ángel Pichetto se reunió con Cristina Kirchner en su residencia. El gesto político reabre el debate sobre la unidad del peronismo frente al gobierno de Javier Milei.
El mapa del peronismo volvió a moverse. Miguel Ángel Pichetto, diputado nacional y jefe del bloque Encuentro Federal, visitó esta semana a Cristina Fernández de Kirchner en su residencia de San José 1111, donde la ex presidenta cumple arresto domiciliario. El encuentro, de carácter privado, fue interpretado como un gesto político de alto voltaje en medio de los intentos por reconfigurar la oposición.
La confirmación pública llegó durante el acto "Doctrina, Industria y Trabajo", realizado en el Abasto Hotel, donde Pichetto compartió escenario con Guillermo Moreno y la diputada Marita Velázquez, quien reveló la reunión. "Pichetto se reunió con Cristina. Necesitamos la unidad; los militantes quieren estos gestos", afirmó.
Después de años de distancia y críticas cruzadas, la foto política dejó de ser una hipótesis para convertirse en realidad.
Del enfrentamiento al "perdón" político
El acercamiento sorprendió por el recorrido reciente de Pichetto. Durante años fue uno de los críticos más duros del kirchnerismo, especialmente de lo que definía como el "pobrismo" vinculado a los movimientos sociales.
Sin embargo, en el acto compartió espacio con Esteban "Gringo" Castro, referente de la UTEP, quien apeló a la "misericordia" como herramienta política para sanar fracturas internas. Pichetto tomó ese concepto y lo tradujo en clave política.
El peronismo tiene que perdonarse, sostuvo el Pichetto .
En su discurso, llamó a dejar atrás los "errores del pasado" y aseguró que "cualquier gobierno peronista es mejor que este que nos está mandando a la miseria", en clara referencia a la gestión de Javier Milei.
La consigna parece clara: pragmatismo extremo para reconstruir una alternativa competitiva.
Un frente nacional productivista como eje
Más allá del simbolismo del encuentro con Cristina Kirchner, Pichetto planteó la necesidad de construir un "centro nacional, productivista y capitalista" que dispute el poder en las próximas elecciones.
Como ejemplo, mencionó el modelo de coalición que permitió el regreso de Lula da Silva en Brasil, donde sectores diversos confluyeron para enfrentar a un adversario común.
La estrategia apunta a ampliar la base del peronismo sin renunciar a una agenda industrialista y de defensa del empleo.
En ese sentido, el acto con Guillermo Moreno también tuvo un contenido programático: defensa de la industria nacional frente a las importaciones y rechazo a la reforma laboral impulsada por el oficialismo.
"En dos años perdimos 200 mil puestos de trabajo", denunció Pichetto, al cuestionar la política económica libertaria.
Moreno, autocrítica y señales internas
El propio Guillermo Moreno celebró la visita de Pichetto a la ex mandataria y ensayó una autocrítica sobre el final del ciclo kirchnerista. Admitió que en 2012 se optó por una estrategia de mayor apertura global en lugar de reforzar un esquema más nacionalista.
El gesto de acercamiento no implica una síntesis automática, pero sí evidencia que la vieja guardia del kirchnerismo y sectores del peronismo republicano detectan un escenario común: la necesidad de reorganizarse frente al gobierno nacional.
La experiencia como carta política
Pichetto fue durante 17 años uno de los principales operadores legislativos del kirchnerismo en el Senado antes de su salto a Juntos por el Cambio. Hoy, desde un espacio intermedio, intenta posicionarse como articulador de un nuevo esquema opositor.
Cerró su intervención con una frase que buscó marcar autoridad y trayectoria:
"Tenemos experiencia para construir una propuesta inteligente y derrotar esta catástrofe. Como dicen: viejo es el viento, y todavía sopla".
El mensaje no fue casual. En un escenario de fragmentación y desgaste, la experiencia aparece como valor político.
¿Unidad real o gesto táctico?
La reunión entre Miguel Ángel Pichetto y Cristina Fernández de Kirchner no define por sí sola una reunificación del peronismo, pero sí abre un nuevo capítulo en la dinámica interna del movimiento.
El pacto de "misericordia" -o de perdón político- busca ordenar un espacio que atraviesa tensiones ideológicas, generacionales y estratégicas.
La incógnita ahora es si ese acercamiento se traducirá en una construcción electoral concreta o si quedará como un gesto simbólico en un tablero que todavía está lejos de estabilizarse.