Milei: "Soy el presidente que menos gana en América"
Ante la cúpula del pensamiento liberal, el presidente aseguró que el sector público absorbió el recorte y desafió la herencia del gradualismo. "Tarde o temprano el riesgo país se va a destrozar", vaticinó el mandatario.
El escenario de la Fundación Libertad fue el marco ideal para que Javier Milei desplegara su visión del mundo actual. Antes de entrar en tecnicismos económicos, el presidente inició su alocución con un fuerte componente geopolítico, expresando su repudio al intento de asesinato de Donald Trump. Para el mandatario argentino, este hecho no es aislado, sino una respuesta violenta de los sectores del "marxismo y el colectivismo" ante el avance de las ideas de la libertad en las urnas. Milei sostuvo que, tras la caída del Muro de Berlín, el colectivismo se reconstruyó a través de la cultura, convirtiendo a los seres humanos en piezas de un tablero.
Esta lectura refuerza el alineamiento de Argentina con el eje conservador-liberal internacional. Al vincular la violencia política con el "colectivismo", Milei busca consolidar su liderazgo como un referente global de la nueva derecha. En su diagnóstico, el éxito electoral del liberalismo volvió "profundamente violentos" a sus opositores, quienes -según sus palabras- no tienen problemas en recurrir a la agresión para frenar el cambio de paradigma que propone su administración.
"Soy el que menos gana": ¿El ajuste sobre la casta?
Uno de los puntos centrales del discurso fue la defensa del ajuste fiscal. Milei insistió en que, contra todos los pronósticos de la oposición, el recorte fue absorbido por el sector público y no por los ciudadanos de a pie. Fue en este contexto donde lanzó la frase: "¿Saben a quién le fue peor en términos reales? A mí. Soy el presidente que menos gana en América". Con esta declaración, el jefe de Estado buscó personificar el sacrificio que le exige a la administración pública, subrayando que su salario no ha sido modificado desde que asumió el cargo.
Apoyándose en cifras de su ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, Milei destacó haber logrado un ajuste de cinco puntos del PBI en tiempo récord. Según el mandatario, el tamaño del Estado nacional ronda actualmente los quince puntos del producto, un nivel históricamente bajo si se descuenta el peso de las jubilaciones otorgadas sin aportes por gestiones previas. Para Milei, el endeudamiento y la suba de impuestos son "ataques directos a la propiedad privada" y calificó de "delincuencia" e "inmoralidad" el acto de financiar el presente con deuda que pagarán las futuras generaciones.
Críticas al gradualismo de Mauricio Macri
La noche no estuvo exenta de tensiones políticas internas. Con Mauricio Macri escuchando desde la primera fila, Milei lanzó una crítica "por elevación" al ex presidente y a su receta de gradualismo implementada entre 2015 y 2019. El mandatario arremetió contra quienes hoy critican la velocidad de su gestión, pero que en su momento consideraron que ajustar más de un punto del PBI por año era una meta inalcanzable. Este dardo busca marcar una frontera clara entre el "liberalismo puro y duro" de su gobierno y las políticas de Cambiemos, a las que veladamente acusó de falta de audacia.
Milei defendió su estrategia de control fiscal y monetario, asegurando que su intervención evitó una inflación técnica que podría haber escalado hasta el 15.000% anual. En este tramo del discurso, tildó de "brutos" a quienes comparan su tasa de inflación con la de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, explicando que la dinámica recibida era de aceleración constante. También hubo espacio para la confrontación directa con el gobernador Axel Kicillof, a quien volvió a llamar "el soviético" por su visión intervencionista.
Deuda, inflación y la promesa a los inversores
Para sustentar su optimismo sobre el rumbo económico, el presidente presentó datos sobre la desaceleración de los precios mayoristas como un indicador adelantado de lo que sucederá con la inflación minorista. Aunque admitió que el número actual sigue siendo "horrible", insistió en que la tendencia descendente es innegable. Respecto a la deuda externa, Milei realizó un desglose histórico para desmarcarse de las responsabilidades: señaló que, de los US$ 381.000 millones acumulados desde 2001, la gran mayoría corresponde al kirchnerismo, aunque admitió que durante el gobierno de Macri el stock subió en US$ 60.000 millones.
La promesa final estuvo dirigida a los mercados y a los inversores internacionales. Milei aseguró que Argentina honrará todos sus compromisos financieros y que la relación deuda-producto pasó del 100% al 40% en pocos meses. "Tarde o temprano el riesgo país se va a destrozar", vaticinó con confianza, apostando a que la disciplina fiscal innegociable terminará por normalizar la situación crediticia de la Argentina ante el mundo y abrirá las puertas a una lluvia de inversiones genuinas.