Las tasas en pesos siguen inestables y complican la reactivación económica en el arranque de 2026
La volatilidad del costo del dinero persiste pese a las compras de reservas del Banco Central. Analistas advierten que las señales mixtas del Gobierno presionan las tasas y afectan el crédito.
El inicio de 2026 encuentra a la economía argentina atravesada por una fuerte inestabilidad en las tasas de interés en pesos, una variable clave para la recuperación de la actividad. A pesar de la puesta en marcha de una nueva fase del programa cambiario y del inicio de compras de reservas por parte del Banco Central (BCRA), el costo del dinero continúa mostrando altos niveles de volatilidad.
En las últimas jornadas, la tasa de la caución -instrumento de corto plazo utilizado como referencia en el mercado- llegó a operar en torno al 70%, aunque luego cerró cerca del 26%. Aun así, se mantiene por encima del rendimiento que ofrece el BCRA para absorber pesos, lo que encarece el financiamiento y genera dudas sobre la sostenibilidad del esquema actual.
Por qué suben las tasas y qué factores presionan al mercado
Analistas coinciden en que el repunte de las tasas responde a una combinación de factores. Entre ellos, se destacan la contracción de la oferta monetaria, el nuevo esquema de bandas cambiarias vigente desde enero y el elevado nivel de encajes bancarios, que reduce la liquidez disponible.
Desde el mercado explican que los cambios en el régimen cambiario generan expectativas de un tipo de cambio más alto, lo que lleva a los inversores a exigir mayores rendimientos para permanecer en pesos. A esto se suma la menor cantidad de dinero circulante, que presiona aún más al alza el costo del crédito.
El impacto ya se siente en los préstamos de corto plazo utilizados por empresas, como los adelantos en cuenta corriente, cuyas tasas prácticamente se duplicaron desde mediados de diciembre, afectando la operatoria cotidiana y la inversión.
Señales mixtas y dudas sobre la estabilidad futura
Si bien el Banco Central comenzó a comprar dólares -inyectando pesos al sistema-, el Tesoro continúa realizando operaciones que retiran liquidez del mercado. Esta dinámica cruzada genera incertidumbre y alimenta la volatilidad de las tasas.
Especialistas advierten que el esquema actual, con ventas de bonos por parte del Tesoro y compras de divisas del BCRA, no parece sostenible en el tiempo. La falta de una señal clara sobre el rumbo monetario provoca idas y vueltas en el mercado y dificulta la estabilización del costo del dinero.
De mantenerse este escenario, las tasas altas podrían seguir siendo un obstáculo para la reactivación económica durante los primeros meses de 2026, especialmente en un contexto donde el crédito es clave para apuntalar el consumo y la inversión.