FOPEA reveló que Milei usó 17.000 tuits para insultar y hostigar desde que es Presidente
Un informe de FOPEA revela que el 15% de los tuits de Milei desde que asumió fueron insultos y ataques a periodistas, medios y opositores, con términos como "mandril" y "ensobrado" utilizados miles de veces.
Un informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) reveló que Javier Milei utilizó el 15% de sus tuits desde que asumió la Presidencia para insultar, ofender y estigmatizar a periodistas, artistas, economistas y dirigentes políticos.
La investigación, titulada "El insulto como estrategia", analizó 113.000 tuits del mandatario y contabilizó 16.806 expresiones ofensivas hasta septiembre de 2025.
El patrón de los insultos presidenciales
El estudio señala que Milei atacó a 62 periodistas y 14 medios de comunicación. Entre los términos más usados se encuentran kuka (2.286 menciones), dirigido al kirchnerismo; casta (1.815), usado contra opositores políticos; delincuente (1.023), mandril (904), corrupto (654), ensobrado (644), violento (540), degenerado (507), mentiroso (502) y terrorista (495).
FOPEA detectó tres patrones recurrentes en los insultos:
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Animalización: palabras como mandril, burro, rata o cerdos.
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Sexualización: términos como vaselina y envaselinados.
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Repulsión: expresiones como basura, maloliente, inmundicia o putrefacto.
El informe también destacó que Milei acompañó algunos insultos, como mandril, con imágenes de un pote de "Adermicida", sugiriendo que sus críticos "calmen el ardor".
Ataques a periodistas y medios
Entre los comunicadores atacados se encuentran Jorge Lanata, Carlos Pagni, Hugo Alconada Mon, Marcelo Bonelli, María O'Donnell, Natasha Niebieskikwiat y Luciana Geuna, entre otros. El uso de términos como ensobrado o mandril se amplificó a través de una red de 171 usuarios, quienes reprodujeron los insultos y multiplicaron su alcance, generando un efecto de viralización coordinada.
Según FOPEA, "el 70% de los tuits dirigidos a actores del campo mediático contienen términos despectivos o estigmatizantes" y estos mensajes fomentan la autocensura. El informe concluye que este patrón de comunicación presidencial tiene un impacto silencioso: "El precio del silencio es elevado. Aunque la libertad de expresión no muere de un día para otro, se van apagando voces a modo de goteo".
El trabajo fue realizado por el Data Journalism Visualization Bootcamp de FOPEA, bajo la coordinación de Irene Benito y con supervisión de Amelia Corazza y Paula Moreno Román.