Crisis de confianza: hay una caída persistente en la imagen de Milei
Tras el repunte legislativo, la aprobación del Presidente retrocede al 38%. El desgaste del discurso "anticasta" y la resistencia de la inflación en el 2,9% mensual erosionan el capital político del oficialismo.
El clima de optimismo que el Gobierno intentó sostener tras las legislativas parece haberse disipado. Según las últimas mediciones de marzo, la aprobación de la gestión de Javier Milei se ubica en torno al 38%, mientras que la desaprobación ya roza el 60%. Un dato fundamental que marca un cambio de era en la narrativa oficial es que, por primera vez, la mayoría de los encuestados responsabiliza directamente a la administración actual por la situación económica, superando a quienes todavía apuntaban a la "herencia recibida".
El fin del relato "anticasta": $Libra y el caso Adorni
Analistas coinciden en que el deterioro de la imagen presidencial tiene un componente ético y comunicacional profundo. El escándalo vinculado a la criptomoneda $Libra (con figuras cercanas al oficialismo involucradas) y las polémicas que rodean al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, han herido de gravedad el discurso "anticasta" que llevó a Milei al poder. Esta pérdida de coherencia entre el mensaje de austeridad y los hechos de la gestión está generando un desgaste en la credibilidad que, según expertos, es más difícil de revertir que el malestar económico.
La inflación de febrero: el termómetro que no baja
En el frente económico, el índice de precios al consumidor de febrero, que se ubicó en el 2,9%, encendió las alarmas. Si bien el Gobierno proyectaba una desaceleración más agresiva hacia el terreno del 1%, la inflación encadenó varios meses de resistencia en torno a los tres puntos. Este estancamiento, sumado a la caída del consumo y la incertidumbre del sector privado, ha provocado una baja sensible en el Índice de Confianza del Consumidor, afectando directamente la efectividad de las reformas que el oficialismo intenta impulsar.
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Desafíos para el sector privado y el contexto internacional
La falta de confianza no solo es una estadística de opinión pública, sino que se traduce en cautela económica. Las empresas avanzan con lentitud en los planes de formalización de ahorros y reformas laborales, dudando de la sostenibilidad política del programa a largo plazo. En este contexto, el Gobierno busca refugio discursivo en la crisis energética global y la suba del precio del petróleo (que supera los US$ 100), argumentando que los desvíos en las metas locales son consecuencia del shock externo provocado por el conflicto en Irán.
El dilema del oficialismo: resultados vs. credibilidad
Hacia adelante, el desafío de Javier Milei es doble. Para recuperar el respaldo social, no solo necesita mostrar una baja drástica de la inflación -como la prometida "inflación cero" para agosto-, sino también reconstruir el puente de confianza con su base electoral mediante una mayor transparencia. Sin resultados concretos en el bolsillo de la gente y sin una narrativa coherente que sostenga el sacrificio social, el programa de reformas corre el riesgo de perder su motor principal: el consenso democrático.