Irán: el presidente ordenó no reprimir protestas tras una represión que dejó 36 muertos
Masud Pezeshkian pidió a las fuerzas de seguridad no actuar contra los manifestantes y diferenciar las protestas de hechos violentos, en medio de tensiones con Estados Unidos e Israel.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ordenó a las fuerzas de seguridad no tomar medidas contra los manifestantes antigubernamentales, luego de una ola de protestas que ya dejó al menos 36 muertos en distintas ciudades del país. La instrucción fue confirmada por el vicepresidente ejecutivo iraní, Mohamad Jafar Ghaempanah, tras una reunión del Consejo de Ministros.
Según indicaron desde el Gobierno, la orden apunta a distinguir entre quienes se manifiestan de forma pacífica y los grupos armados que atacaron comisarías y sitios militares durante los disturbios.
Diferenciación entre manifestantes y "alborotadores"
"Hoy el señor Pezeshkian ordenó que no se tomara ninguna medida de seguridad contra los manifestantes y las personas que participan en las concentraciones", afirmó Ghaempanah en declaraciones difundidas por la agencia Mehr. En ese sentido, aclaró que quienes portan armas y atacan instalaciones estatales "son alborotadores" y no deben ser confundidos con los protestantes.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre, impulsadas por comerciantes de Teherán en rechazo al aumento de precios y al colapso del rial, y se extendieron rápidamente a otras ciudades. En los últimos diez días se registraron protestas en 92 ciudades de 27 provincias, con más de 2.000 personas detenidas, según datos oficiales.
Advertencias militares y presión internacional
La decisión presidencial se conoció en paralelo a una advertencia del comandante en jefe del Ejército iraní, Amir Hatami, quien aseguró que Teherán no tolerará "la escalada de retórica hostil" por parte de Estados Unidos e Israel. El militar advirtió que, ante un error externo, la respuesta de Irán sería más contundente que durante el conflicto de junio pasado con Israel.
En los últimos días, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con intervenir si continúan las muertes de manifestantes, mientras que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu expresó su apoyo a las protestas. Desde Teherán, el Ministerio de Relaciones Exteriores acusó a ambos líderes de incitar la violencia y buscar desestabilizar al país.
Irán atraviesa una grave crisis económica, con una inflación anual superior al 42% y un fuerte impacto de las sanciones internacionales por su programa nuclear, un escenario que vuelve a tensionar la estabilidad interna del régimen.