Irán dice que negocia "de buena fe" con EEUU en Omán en plena tensión militar
El canciller Abás Araqchí aseguró que Teherán defenderá sus derechos en el encuentro con el enviado de la Casa Blanca, mientras Washington amplía su presencia militar en el Golfo.
Irán aseguró que afronta "de buena fe" y con firmeza en sus derechos las negociaciones nucleares previstas para este viernes con Estados Unidos en Mascate, Omán. Así lo expresó el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, horas antes del encuentro con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
A través de un mensaje en X, el jefe de la diplomacia iraní remarcó que "los compromisos deben cumplirse", en alusión a la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 durante la primera presidencia de Donald Trump, y subrayó que el respeto mutuo es clave para alcanzar un entendimiento.
Un encuentro marcado por la desconfianza y la tensión militar
La reunión está prevista para las 10:00 hora local en Mascate y será el primer contacto formal entre altos funcionarios de ambos países desde la guerra de 12 días entre Irán e Israel, conflicto en el que Estados Unidos participó con bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes.
El clima previo está atravesado por fuertes señales militares: Washington desplegó en el golfo Pérsico al portaaviones USS Abraham Lincoln junto a tres destructores lanzamisiles, en medio de advertencias del presidente Trump sobre una posible intervención.
Diferencias en la agenda de negociación
Mientras Estados Unidos pretende ampliar la discusión al programa de misiles balísticos iraní y al respaldo de Teherán a grupos como Hamás, Hizbulá y los hutíes de Yemen, Irán insiste en que las conversaciones deben centrarse exclusivamente en la limitación de su programa nuclear.
Ambos países ya habían mantenido contactos el año pasado en Mascate, con mediación de Omán, pero el proceso quedó interrumpido tras el inicio del conflicto entre Irán e Israel.
El contexto interno que debilita a Teherán
Estas negociaciones llegan en uno de los momentos más delicados para la República Islámica. En enero se registraron las protestas más violentas desde 1979, impulsadas por la crisis económica, la devaluación del rial, la escasez de electricidad y gas, y la peor sequía en décadas.
El gobierno iraní reconoce 3.117 muertos en la represión. Sin embargo, organizaciones opositoras elevan la cifra a 6.872 víctimas y denuncian más de 40.000 detenciones. Desde la ONU, la relatora especial para Irán, Mai Sato, advirtió que informes médicos hablan de cifras aún mayores, aunque difíciles de verificar.