Irán designó como jefe militar a un prófugo por el atentado a la AMIA
El general Ahmad Vahidi, acusado de ser el cerebro detrás del ataque a la mutual judía en 1994, asumió el mando de la Guardia Revolucionaria tras la muerte de la cúpula iraní.
En un movimiento que sacude la diplomacia global y golpea de lleno a la Argentina, el régimen de Teherán designó al general de brigada Ahmad Vahidi como el nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La noticia, confirmada por la agencia Mehr, coloca en la cima del poder militar a uno de los hombres más buscados por la justicia de nuestro país.
Vahidi llega para ocupar el vacío dejado por el general Mohamad Pakpur, quien murió en la reciente ofensiva de Estados Unidos e Israel. Cabe recordar que este recambio se produce en un contexto de acefalía tras la caída del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y de gran parte del Estado Mayor iraní.
El "cerebro" detrás del ataque de 1994
Para la justicia argentina, el nombre de Vahidi no es nuevo. Fue el comandante de la Fuerza Quds entre 1989 y 1998, el período exacto en el que se planificó y ejecutó el atentado contra la AMIA, que dejó 85 víctimas fatales.
Según la investigación que lideró el fiscal Alberto Nisman, Vahidi fue un "participante clave" que aprobó la decisión de atacar la mutual en una reunión secreta en Irán en agosto de 1993. Desde 2007, pesa sobre él una circular roja de Interpol, lo que significa que tiene pedido de captura internacional vigente. Sin embargo, el general ha gozado de la protección del régimen, llegando incluso a desempeñarse como Ministro del Interior en gestiones anteriores.
Un desafío directo a la Justicia Argentina
La designación de Vahidi es vista como una provocación internacional, meses después de que la justicia argentina ratificara en 2024 que los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994) fueron crímenes de lesa humanidad ordenados por el Estado de Irán.
A lo largo de los años, Argentina ha intentado sin éxito que países como Pakistán o Sri Lanka detuvieran a Vahidi durante sus giras oficiales. Con este nuevo cargo, el general se consolida como una de las figuras más poderosas y, a la vez, más protegidas del régimen, alejando aún más las esperanzas de que alguna vez rinda cuentas en los tribunales de Comodoro Py.