Guerra total: China respalda a Irán y Trump anuncia una gran oleada
Pekín garantizó apoyo a Teherán para defender su soberanía. El presidente de EE. UU. aseguró que el ataque más fuerte contra el régimen ocurrirá pronto.
El conflicto en Medio Oriente ha escalado a una dimensión global este lunes 2 de marzo. Mientras los ataques de Estados Unidos e Israel se intensifican, China rompió el silencio diplomático para alinearse firmemente con Irán, prometiendo apoyo en la defensa de su integridad territorial.
La entrada en escena de la potencia asiática ocurre en un momento crítico: Donald Trump advirtió que lo visto hasta ahora es solo el comienzo y que una "gran oleada" de bombardeos está por impactar sobre suelo iraní, en una operación que la Casa Blanca planea resolver en apenas cuatro semanas.
China entra en juego: el respaldo de Xi Jinping a Teherán
En una comunicación telefónica de alto nivel, el canciller chino, Wang Yi, le aseguró a su par iraní, Abas Araqchí, que China respaldará a su socio en la protección de su seguridad nacional. Este movimiento de Pekín no solo desafía la ofensiva liderada por Washington, sino que introduce un factor de incertidumbre en los mercados internacionales y en el tablero geopolítico.
El respaldo chino llega justo cuando Irán ha expandido sus represalias, alcanzando objetivos impensados como refinerías en Arabia Saudita y puntos estratégicos en Chipre y Qatar, rompiendo la histórica inmunidad de las monarquías del Golfo.
La advertencia de Trump: "La gran oleada llegará pronto"
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se mostró eufórico sobre el desarrollo de las operaciones militares. En una entrevista reciente, afirmó que Estados Unidos está "arrasando" los objetivos militares y que el ejército más poderoso del mundo aún no ha mostrado toda su fuerza.
"La mayor oleada de la operación aún está por llegar", sentenció Trump, quien estimó que la guerra durará aproximadamente un mes. Sin embargo, reconoció una sorpresa en el campo de batalla: la ferocidad de los ataques iraníes contra países vecinos como Emiratos Árabes y Qatar, quienes ahora exigen participar activamente en el contraataque.