El fin del "Dueño del Terror": quién era Ali Khamenei, el Ayatollah que gobernó Irán con puño de hierro y sangre

Abatido en el bombardeo a Teherán, el Líder Supremo dejó un legado de 36 años de fundamentalismo, atentados internacionales como la AMIA y una represión interna feroz. Su muerte marca el colapso final del "Eje de la Resistencia".

El ascenso de un clérigo radicalizado

Ali Khamenei no era solo un líder religioso; era el arquitecto de una teocracia diseñada para sobrevivir a través del miedo. Nacido en 1939, su formación estuvo marcada por el antiamericanismo y un odio visceral a la modernización occidental. Tras la Revolución de 1979 y la muerte de Khomeini en 1989, Khamenei tomó las riendas del país, reestructurando el sistema para que el Líder Supremo tuviera control total sobre el Ejecutivo, el Legislativo y la Justicia. Su brazo derecho paralizado -secuela de un atentado en 1981- era el símbolo de un hombre que se consideraba un mártir en vida.

El cerebro detrás de la AMIA y el terrorismo global

Bajo su mando, Irán se convirtió en el mayor exportador de terrorismo del mundo. Khamenei fue el responsable directo de la creación y el financiamiento de Hezbollah y Hamas, utilizando a estas milicias para extender su sombra sobre el Líbano, Gaza y Siria. Para los argentinos, su nombre estará siempre ligado al atentado contra la AMIA en 1994, una operación orquestada por su "Comité de Operaciones Especiales". Durante décadas, Khamenei se jactó de su capacidad para golpear en cualquier parte del mundo, acumulando más de 360 asesinatos selectivos de disidentes en el extranjero.

El colapso de un imperio de naipes

En los últimos dos años, el "reino de terror" de Khamenei empezó a desmoronarse. La caída de su aliado Bashar Al Assad en Siria, la decapitación de la cúpula de Hezbollah con la muerte de Nasrallah y el colapso económico de Irán lo dejaron acorralado. Puertas adentro, la situación era insostenible: millones de iraníes salieron a las calles este verano, desafiando una represión que, según denunció Donald Trump, se cobró la vida de 32.000 ciudadanos en pocas semanas. Khamenei murió en la ciudad que gobernó por tres décadas, viendo cómo su red de milicias y su arsenal de misiles se evaporaban bajo la tecnología de precisión de EE. UU. e Israel.

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