Delcy Rodríguez cumple un mes al frente de Venezuela y cambia el rumbo del país
Con Maduro preso en EE.UU. y bajo fuerte presión de Washington, la nueva presidenta encargada impulsa amnistías y abre el petróleo al capital extranjero.
Delcy Rodríguez cumplió este jueves su primer mes como presidenta encargada de Venezuela en un escenario impensado semanas atrás: Nicolás Maduro detenido en una prisión de Brooklyn y un país alineado, de hecho, a los intereses de Estados Unidos tras la intervención militar del 3 de enero.
El chavismo, tal como se conocía, mutó. Lo que algunos analistas ya llaman "delcysmo" se mueve con pragmatismo político, menos ideología y un objetivo central: sobrevivir y garantizar estabilidad en un gobierno con escaso margen de maniobra.
Amnistía, petróleo abierto y menos represión
En apenas 30 días, el nuevo gobierno avanzó con más de 360 excarcelaciones de presos políticos, anunció una futura ley de amnistía que incluiría el cierre del centro de detención conocido como El Helicoide y modificó la ley de Hidrocarburos para permitir la participación de empresas extranjeras en la explotación petrolera. Son medidas que, hasta el 2 de enero por la noche, parecían imposibles.
La exprecandidata presidencial opositora Tamara Adrián sostuvo que estos cambios legales "pueden abrir la puerta a una reconciliación", aunque advirtió que aún es temprano para medir su alcance real.
Gobernar bajo la sombra de Trump
La estabilidad es hoy la palabra clave. Venezuela avanza hacia un restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, mientras Donald Trump marca condiciones claras para sostener el nuevo esquema de poder.
Entre esas exigencias figuran cortar el suministro de crudo a Cuba y la detención del empresario Alex Saab, señalado como testaferro de Maduro.
El riesgo militar y el factor María Corina Machado
Sin embargo, el nuevo equilibrio es frágil. Las Fuerzas Armadas no están conformes con la falta de explicaciones sobre lo ocurrido el 3 de enero y persisten sospechas internas sobre una posible "traición" que derivó en la caída de Maduro.
Al mismo tiempo, la disminución de la represión abre la puerta a una eventual reorganización opositora, con la figura de María Corina Machado como posible factor de desestabilización si regresa al país.
En este delicado escenario, Delcy Rodríguez sostiene su poder apoyada en dos figuras clave que se mantienen en sus cargos: Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, considerados por Washington como garantes del orden interno.
El desafío del nuevo liderazgo chavista no es ideológico. Es político y temporal: ganar tiempo, sostener la estabilidad y atravesar el calendario electoral estadounidense sin sobresaltos que vuelvan a poner a Venezuela en el centro del conflicto.