Inundaciones trágicas en Brasil: murieron 46 personas y 21 están desaparecidas
El municipio de Minas Gerais declaró el estado de calamidad pública en varias localidades.
Las intensas precipitaciones que azotan el sureste de Brasil provocaron una grave catástrofe en el estado de Minas Gerais, donde las autoridades confirmaron que al menos 46 personas fallecieron y 21 continúan desaparecidas como consecuencia de inundaciones, deslizamientos de tierra y el desborde de ríos.
El impacto más severo se registró en los municipios de Juiz de Fora y Ubá, en la región denominada Zona da Mata, donde miles de habitantes quedaron sin hogar por el derrumbe de viviendas y el avance de las aguas tras lluvias que superaron ampliamente los registros históricos para el mes de febrero.
Zonas más afectadas y respuesta de emergencia
En Juiz de Fora, considerado uno de los puntos más golpeados, se contabilizaron 40 de las 46 muertes confirmadas, mientras que otras seis víctimas fallecieron en Ubá.
Ante la magnitud del desastre, las autoridades locales decretaron estado de calamidad pública en varias localidades para acceder a recursos federales y agilizar las tareas de auxilio y reconstrucción.
Las precipitaciones intensas provocaron también el desalojo de miles de residentes, el cierre de aulas por riesgo estructural, el colapso de puentes y rutas, y el anegamiento de barrios completos, obligando a equipos de rescate y bomberos a trabajar en condiciones de riesgo constante.
Búsqueda de desaparecidos y consecuencias humanas
Mientras los equipos de emergencia continúan la búsqueda de 21 personas desaparecidas, vecinos y familiares de las víctimas enfrentan la tragedia con dolor.
En Juiz de Fora, por ejemplo, se llevaron a cabo funerales de algunas de las víctimas, incluyendo a un menor de edad, en medio de la incertidumbre por el paradero de otros familiares afectados por el temporal.
Además de las pérdidas humanas, miles de familias quedaron desplazadas, con sus hogares dañados o destruidos, y se multiplican los pedidos de ayuda para alimentación, medicinas y asistencia básica, mientras las autoridades federales y estatales coordinan el envío de recursos y personal para hacer frente a la emergencia.
Clima extremo y contexto de las lluvias
Las lluvias que generaron esta tragedia forman parte de un episodio de precipitaciones extraordinarias en el sureste brasileño, en pleno pico de la temporada húmeda, cuando febrero suele registrar altos niveles de agua caída.
La acumulación de lluvia fue más del doble de lo habitual, lo que llevó al río Paraibuna a desbordarse y arrasar barrios enteros, además de desencadenar deslizamientos en zonas de ladera.
En medio de la catástrofe, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó su solidaridad con los afectados y aseguró que el Gobierno federal mantiene asistencia activa para los damnificados, en coordinación con autoridades estatales y municipales.