33 años de Pasto: el disco debut de Babasónicos que marcó una época
El primer álbum de la banda de Lanús irrumpió con un sonido inclasificable, entre la irreverencia y la búsqueda espiritual. Tres décadas después, sigue siendo una obra de culto.
El inicio de una historia que cambiaría el rock argentino
El 18 de diciembre de 1992, un grupo de jóvenes de Lanús lanzó su primer álbum: Pasto. Ese disco debut de Babasónicos fue el punto de partida de una trayectoria que, tres décadas más tarde, continúa siendo fundamental para el rock argentino y latinoamericano.
Con 20 canciones cargadas de energía y sin silencios entre tema y tema, el álbum condensaba la efervescencia de una banda que recién empezaba y que no sabía si tendría otra oportunidad de grabar.
"Lo veo como un disco inocente, pero venía con una forma y una visión de la música de los ‘90", recordó Adrián Dárgelos años después.
Una obra desbordante y experimental
Pasto fue grabado en una quinta de Ezeiza y producido por Sony Music, gracias a la intervención de Daniel Melero, padrino artístico del grupo. En el disco conviven influencias del hip hop, el grunge y hasta momentos acústicos, como en las canciones Natural o Bien.
El álbum abrió con "Eleven sus mentes y dejen que el instinto fluya", un manifiesto que revelaba la mezcla de misticismo y rebeldía de la banda. El nombre mismo, Babasónicos, incluía una referencia al gurú Sathya Sai Baba, en pleno auge del new age.
La portada del disco mostró como figura central a Fácil-k, manager de la banda en ese momento, símbolo de la estética irreverente de su debut.
El espaldarazo de Soda Stereo y el choque con el público
El gran impulso llegó cuando Soda Stereo los invitó a compartir escenario, en la época de Dynamo. Gracias a Melero, Babasónicos abrió para el trío de Gustavo Cerati, aunque no sin resistencia: "Salíamos a tocar y nos puteaban, nos gritaban, nos tiraban cosas. No entendían nada", recordó Diego "Uma" Rodríguez.
Como ocurrió con otras bandas de la época, la provocación fue parte de su bautismo de fuego. Junto a Los Brujos y Tía Newton, integraron la camada de grupos alternativos que reconfiguró el mapa del rock argentino de los 90.
El legado de Pasto
Ninguna de las canciones de Pasto forma parte de los setlists actuales de Babasónicos, lo que lo convierte en un objeto de culto para los fans de la primera hora. En foros y redes sociales todavía se debate su ausencia en los recitales.
Treinta años después, Pasto sigue siendo el retrato de un tiempo y una generación que buscaba nuevos lenguajes musicales. Un disco desordenado, veloz e inclasificable, pero también el inicio de una de las carreras más influyentes del rock argentino.