Qué dijo Julio Iglesias sobre las denuncias de abuso sexual de sus exempleadas
El cantante español publicó un comunicado en Instagram para rechazar de manera categórica las acusaciones formuladas por dos mujeres que trabajaron en sus residencias.
Tras la repercusión de las denuncias por abuso sexual de dos exempleadas, Julio Iglesias decidió expresarse a través de un comunicado en su cuenta de Instagram. En el texto, el artista negó cualquier conducta indebida: "Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Las acusaciones son absolutamente falsas y me generan una gran tristeza".
El cantante, de 79 años, describió la situación como uno de los momentos más difíciles de su vida y agradeció el respaldo recibido de familiares, amigos y seguidores. "Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave", concluyó.
Los testimonios de las exempleadas
Las acusaciones fueron publicadas por elDiario.es y Univisión Noticias tras una investigación de tres años que incluyó entrevistas a 15 exempleadas, documentos, mensajes y registros médicos.
Según los relatos, los hechos ocurrieron en 2021 en las propiedades de Iglesias en Punta Cana y Lyford Cay, cuando una de las denunciantes tenía 22 años y el cantante 77.
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Rebeca (nombre ficticio) aseguró que Iglesias la obligaba a ir a su habitación después del trabajo, donde la sometía a penetraciones con los dedos, bofetadas y maltratos físicos y verbales.
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Laura, otra exempleada, relató que el artista la besó y le tocó los pechos sin su consentimiento, incluso en espacios al aire libre como la playa y la piscina de la villa.
Ambas denunciantes describieron un ambiente de control extremo, con supervisión constante de la alimentación, la menstruación y las actividades personales, y calificaron las residencias como "la casita del terror".
Contexto y alcance de las denuncias
El informe periodístico indica que algunas exempleadas con cargos jerárquicos supervisaban la llegada de otras al dormitorio de Iglesias, creando un clima laboral de miedo y sometimiento. Rebeca contó que debía ocultar mensajes y fotos en su teléfono porque estaba prohibido sacar imágenes en la villa.
Según los documentos a los que accedieron los medios, el plantel de trabajadores llegó a ser de hasta 16 personas, generando un entorno donde el poder del cantante se ejercía mediante amenazas y presión psicológica constante.