La mala noticia que le arruinó a Icardi el reencuentro con sus hijas
A pesar de ser el goleador histórico reciente, la dirigencia turca se cansó de los escándalos extrafutbolísticos y la falta de una representación sólida. El 30 de junio será su último día en el club.
El "tic tac" llegó a su fin. Lo que comenzó como un romance idílico entre la hinchada del Galatasaray e Icardi terminó desgastado por una realidad económica y deportiva ineludible. Según informaron periodistas turcos como Erol Evcen, el club ha decidido no renovar el vínculo que expira al final de esta temporada.
Las claves del divorcio deportivo
El descontento de la dirigencia no es nuevo, pero se profundizó por tres factores principales:
El Factor Wanda: desde que Wanda Nara dejó de manejar sus contratos, las negociaciones perdieron "jugosidad" y firmeza. Icardi habría aceptado ofertas muy inferiores por falta de una representación agresiva.
Suplencia y Rendimiento: aunque es ovacionado por la gente, hoy Icardi ocupa un lugar en el banco de suplentes. Los dirigentes ya no están dispuestos a pagar sueldos europeos por un jugador de recambio.
Vida Privada: las constantes idas y vueltas entre Argentina y Turquía, sumadas a su relación con la China Suárez, generaron ruidos internos en un club que exige una disciplina férrea a sus estrellas.
¿Destino Turín? La Juventus al acecho
Ante la inminente salida de Estambul, el nombre de la Juventus empezó a sonar con fuerza. Angie Balbiani confirmó en Puro Show que existen conversaciones avanzadas:
El Interés: la "Vecchia Signora" quiere recuperar la cuota goleadora que Icardi supo tener en el Inter.
La Traba: el Galatasaray posee el pase y pide una cifra elevada para liberarlo antes de junio, o bien una compensación por el traspaso gratuito que se daría a mitad de año.
La Mudanza: esto implicaría que la China Suárez también debería dejar su lujosa vida en Estambul para instalarse nuevamente en Italia, un territorio que Icardi conoce a la perfección.
Un reencuentro agridulce en Argentina
Icardi llegó al país con la intención de mostrarse como un padre presente y cerrar filas con sus hijas, pero este "shock total" lo obliga a pasar más tiempo al teléfono con sus abogados y agentes que disfrutando del asado familiar. Mientras Wanda Nara sigue firme en su postura legal, Mauro debe definir dónde vivirá a partir del 1 de julio, con el riesgo de quedarse sin el contrato millonario que supo ostentar en sus mejores épocas.