¿Qué es la maldición del campeón y cómo afecta a Argentina en 2026?
Solo dos selecciones en casi un siglo lograron el bicampeonato. Argentina busca sumarse al selecto grupo de Italia y Brasil, desafiando la tendencia que hundió a potencias como España, Alemania e Iralia.
Consagrarse en un Mundial es el éxito total, pero defender el trono ha demostrado ser una tarea casi imposible en la era moderna. La denominada "Maldición del Campeón" se convirtió en un mito viviente entre 2002 y 2018, cuando cuatro de los cinco defensores del título quedaron eliminados de forma humillante en la fase de grupos.
Argentina, tras su épica conquista en Qatar 2022, aterriza en 2026 con la base del equipo campeón y un funcionamiento aceitado, pero con el peso de una historia que castiga severamente al que ostenta el trofeo.
El cementerio de los gigantes: Francia, Italia, España y Alemania
La racha negra comenzó con Francia en 2002, que tras ser campeón en su casa se fue de Asia sin marcar un solo gol.
El 31 de mayo de 2002 comenzó la Copa del Mundo de Corea-Japón con una histórica victoria de Senegal 1-0 ante Francia, último campeón.
Le siguió Italia en 2010, eliminada en un grupo accesible ante Paraguay, Nueva Zelanda y Eslovaquia. El caso más dramático fue el de España en 2014, que tras dominar el fútbol mundial recibió un 5-1 de Países Bajos y se despidió en dos partidos.
Finalmente, Alemania en 2018 completó la lista negra al caer ante México y Corea del Sur. Esta tendencia sugiere que el desgaste físico, la falta de renovación y el exceso de confianza son los principales enemigos del campeón defensor.
El espejo donde mirarse: Los bicampeones y la excepción francesa
Para encontrar a los que vencieron al destino hay que viajar lejos en el tiempo: Italia (1934-1938) y el Brasil de Pelé (1958-1962) son los únicos que lograron repetir la gloria de forma consecutiva.
En la edición pasada, Francia estuvo a minutos de romper el molde por completo al alcanzar la final, aunque terminó cediendo ante la Argentina de Messi. La Selección tiene a su favor un dato alentador: nunca un campeón sudamericano quedó eliminado en primera ronda en el torneo siguiente desde que se instauró esta "maldición" europea, lo que alimenta la ilusión de ver a la Albiceleste peleando hasta el último día en Norteamérica.