UCA: el 83% de los empleados sufre privaciones alimentarias

Un informe revela que solo 2 de cada 10 trabajadores comen bien. El NOA es la región más afectada por la caída del poder adquisitivo real.

El estudio elaborado por el ODSA-UCA en colaboración con Edenred presenta un diagnóstico devastador sobre la clase trabajadora argentina en este marzo de 2026. Según los datos, el 83,5% de los asalariados sufre restricciones en su comida diaria por motivos económicos: un 27,3% resigna calidad o cantidad, mientras que un 56,2% enfrenta ambas carencias simultáneamente (come menos y peor).

La vulnerabilidad no es pareja en todo el país. El Norte Grande se lleva la peor parte: en el NOA, el riesgo de sufrir privación alimentaria combinada alcanza al 65% de los trabajadores, superando la media nacional.

Radiografía del hambre laboral

Sector Público en crisis: Paradójicamente, el empleo estatal muestra una fragilidad mayor que el privado. El 70% de los empleados públicos padece inseguridad alimentaria, frente al 50,3% en el ámbito privado.

Jóvenes y Mujeres: Son los sectores más golpeados. El 66,8% de los trabajadores de entre 18 y 29 años no logra cubrir sus necesidades nutricionales básicas en el horario de trabajo.

El factor ingreso: En salarios inferiores a los $800.000, la doble privación trepa al 68,8%. Recién en sueldos superiores a los $2.000.000 esta cifra cae a menos de la mitad.

Productividad y salud en riesgo

Los especialistas advierten que esta situación se traduce directamente en un aumento de la obesidad (por consumo de harinas baratas) y una caída del 20% en la productividad. Ante esto, el 69% de los encuestados considera que una contribución diaria de $10.000 por parte de las empresas sería clave para mejorar su dieta, priorizando la compra de alimentos para cocinar en casa sobre el "delivery" o las comidas listas.

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