El duro testimonio de los vecinos de La Madrid: "No se hacen las obras que corresponden"
"Nadie se acercó a ayudarnos", reclaman familias con personas discapacitadas que desde anoche tienen que dormir en carpas sobre la ruta.
El drama de La Madrid no es solo climático, es profundamente político. En medio del barro y la angustia, una vecina que hoy tiene que quedarse en una carpa a la vera de la ruta lanzó una crítica feroz a la gestión local y provincial: "No se hacen las obras que corresponden, por eso seguimos en la misma situación". A pesar de la magnitud del desastre, el abandono es total; la mujer denunció que ningún funcionario se acercó a los vecinos evacuados. Advirtió que el delegado solo les acercó un baño químico para su madre enferma del corazón y su familiar en silla de ruedas, quienes hoy tienen que sobrevivir a la intemperie.
Vivir con el agua por encima de la ventana
Los testimonios que emergen de las zonas más castigadas son aterradores. José, un vecino que logró salir del pueblo en lancha, describió un escenario de destrucción total donde el agua ya superó la altura de las ventanas de las casas. "Me duele el alma, no tengo palabras", confesó casi entre lágrimas. Según su relato, el nivel del agua alcanzó la cintura en cuestión de horas, superando incluso los registros históricos de la inundación de 2017 y dejando a gran parte de la comunidad sumergida bajo una corriente que no para de aumentar.
El dilema de evacuar o perderlo todo
La decisión de abandonar el hogar es, para muchos, un acto de desesperación. José relató que permaneció en su vivienda hasta el último momento para convencer a su madre de salir, ya que ella se resistía por temor a los robos. "Decía que le iban a robar todo", explicó, reflejando la inseguridad que azota a quienes son evacuados. Finalmente, el avance imparable del río los obligó a huir a las seis de la mañana, dejando atrás no solo sus muebles y electrodomésticos, sino también a sus mascotas, que quedaron atrapadas sobre bloques de cemento esperando un rescate que no llega.
Refugios improvisados
Ante la falta de centros de evacuación adecuados y suficientes, la creatividad por la supervivencia ha llevado a los vecinos a buscar refugios insólitos. Muchas familias del barrio de la vía optaron por alojarse dentro de vagones, aprovechando la altura de las formaciones para escapar del agua. Otros permanecen en la ruta, levantando colchones y televisores sobre cuchetas con la esperanza de salvar lo poco que el lodo aún no ha destruido, mientras el pronóstico meteorológico sigue sin dar tregua a una población agotada.