Crisis en La Madrid: vecinos denuncian que la comida no alcanza y desconfían del reparto oficial
Familias damnificadas aseguran que la demanda supera ampliamente las viandas disponibles. Además, crece el malestar porque las fuerzas de seguridad exigen centralizar las donaciones, lo que genera dudas sobre el destino final de los insumos.
El escenario en La Madrid es desolador. Muebles destruidos en las veredas y un olor a humedad persistente marcan la rutina de cientos de familias que intentan limpiar sus hogares. Sin embargo, el hambre se ha vuelto la urgencia inmediata. "Somos muchísimos y la comida no alcanza", relatan los vecinos, quienes dependen casi exclusivamente de tres o cuatro grupos solidarios que cocinan voluntariamente en la zona.
Polémica por el control de las donaciones
Uno de los puntos de mayor tensión este miércoles 18 de marzo radica en el mecanismo de distribución. Según testimonios de damnificados como la joven Rebeca Altamiranda, las fuerzas de seguridad apostadas en los ingresos al pueblo exigen que los donantes particulares dejen los insumos en puestos oficiales.
"La gente no quiere dejar las cosas ahí porque no sabe si realmente van a llegar a nosotros", advierten los vecinos. Esta falta de transparencia ha provocado que muchos donantes prefieran ingresar por caminos alternativos para entregar la ayuda mano a mano.
El reclamo por obras que nunca llegaron
Para los habitantes de mayor antigüedad, esta tragedia es un déjà vu evitable. Comparan este desastre con la histórica inundación de 1992 y la de 2017, asegurando que esta última fue incluso más agresiva. La crítica hacia el Estado provincial es unánime: denuncian la falta de defensas en el río, la ausencia de dragado y obras estructurales que fueron prometidas tras la crisis de hace nueve años pero que nunca se ejecutaron.
Necesidades básicas insatisfechas
Aunque el relevamiento casa por casa de la provincia ha comenzado a entregar colchones y elementos de limpieza, la prioridad sigue siendo la mercadearía y el agua potable. El sistema de asistencia actual parece estar desbordado por la escala del desastre, dejando a las familias en una situación de vulnerabilidad extrema mientras intentan reconstruir sus vidas desde cero.