Alberto Lebbos denunció maniobras del "clan Alperovich": "Le tienen miedo a Edmundo Jiménez"
En una nueva audiencia del juicio, Alberto Lebbos detalló cómo el poder político y policial de Tucumán montó una estructura de encubrimiento para proteger a los "hijos del poder".
Frente al tribunal tucumano, Alberto Lebbos relató cómo el poder político intentó frenar su búsqueda de justicia desde el inicio. El padre de Paulina aseguró que José Alperovich le ofreció cobrar un sueldo de por vida sin trabajar a cambio de desistir en la causa. Además, denunció el maltrato de la cúpula policial de aquel entonces, quienes se burlaban de sus reclamos al grito de "seguí con tu marchita", mientras bloqueaban cualquier acceso a información clave en Casa de Gobierno.
Protección a los "hijos del poder" y encubrimiento
El testigo detalló la existencia de una red de encubrimiento que involucraba a los niveles más altos de seguridad y al Ministerio Público. Lebbos recordó que el fiscal Carlos Albaca intentó intimidarlo para que dejara de señalar a Daniel y Gabriel Alperovich, a quienes el denunciante siempre identificó como parte de los "hijos del poder". Según su testimonio, Gendarmería Nacional ya había detectado tempranamente las maniobras para "ensuciar la causa" y proteger a los sospechosos vinculados al entorno del exmandatario.
La inacción policial frente a César Soto
Respecto a César Soto, Lebbos fue contundente al señalarlo como el principal sospechoso desde la desaparición de su hija. "Yo mismo lo llevé a la Brigada y les dije: 'aquí está el sospechoso', pero no hicieron nada", sentenció. El padre de la víctima vinculó esta inacción a la relación de Soto con la barra brava de Atlético Tucumán, lo que le habría otorgado una capa de impunidad adicional dentro de la estructura de poder local que dominaba la provincia.
Miedo judicial y falta de empatía del Estado
Durante la audiencia, Lebbos manifestó que muchos testigos y funcionarios no hablaban por temor a represalias del titular del Ministerio Público Fiscal, el ministro fiscal Edmundo Jiménez.
Reclamó la absoluta falta de acompañamiento del Estado en las más de 1.000 marchas realizadas en Plaza Independencia, donde la respuesta oficial siempre fue el silencio o la desacreditación. Para el testigo, el blindaje judicial fue la pieza clave que permitió que el crimen de Paulina permaneciera impune durante dos décadas.
Al finalizar su testimonio, visiblemente emocionado, Lebbos pidió justicia por su hija y por todas las víctimas de delitos impunes. "Este sufrimiento se tiene que acabar en algún momento. Ojalá que se sepa la verdad", pidió.
Continuidad del juicio y testimonios clave
Luego de un breve cuarto intermedio, se espera en la sala de audiencias a las hermanas de Paulina Lebbos, quienes también relatarán lo que se sabe de un crimen que lleva 20 años impune.