Trump desplaza a una gobernadora de la Fed y abre debate sobre la independencia del organismo

La salida de Lisa Cook y la llegada de nuevos aliados al directorio fortalecen el intento del presidente norteamericano de influir en la política monetaria.

La decisión de Donald Trump de remover a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal (Fed), marca un nuevo capítulo en la tensión entre la Casa Blanca y el banco central de Estados Unidos. Cook adelantó que judicializará el caso y, si los tribunales convalidan su destitución, el presidente republicano tendría la posibilidad de asegurarse una mayoría en la Junta de Gobernadores, integrada por siete miembros.

Trump ya cuenta con dos aliados en ese directorio: Michelle Bowman y Christopher Waller, quienes se opusieron a mantener las tasas en la última reunión, en la mayor muestra de disidencia interna desde 1993. A ellos se sumaría Stephen Miran, actual jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, que ocupará un puesto vacante tras la renuncia de Adriana Kugler.

Más poder sobre la Fed regional

Aunque con cuatro aliados Trump no podría imponer recortes de tasas de forma automática, sí ganaría peso en otras áreas clave: la regulación bancaria y la aprobación de los presidentes de los 12 bancos regionales de la Fed, que deben ser revalidados cada cinco años.

El analista Chris Wetson (Pepperstone) advirtió que en febrero de 2026 vence el mandato de varios responsables regionales, lo que podría abrir la puerta a reemplazos alineados con el presidente. Además, ese mismo año, en mayo, finaliza el mandato de Jerome Powell como titular de la Fed, cargo que no buscará renovar tras los constantes choques con Trump.

"Podríamos tener un presidente de la Reserva Federal designado por Trump, una mayoría de gobernadores nombrados por él y directores regionales también afines", señaló Wetson.

El impacto en los mercados

La presión política ya empezó a sentirse en Wall Street. Jamie Cox, socio de Harris Financial Group, sostuvo que "Trump usurpó la función de orientación futura de la Fed al anticipar tasas más bajas", lo que generó una curva de rendimientos más inclinada y una fuerte caída en los bonos del Tesoro a corto plazo.

El riesgo, advierten analistas, es que una baja de tasas sin fundamentos sólidos -con inflación en 3,2% y un mercado laboral aún robusto- erosione la credibilidad del banco central. En ese escenario, el castigo sería inmediato: ventas masivas de dólares, fuga de capitales y un salto del precio del oro.

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