Una transferencia clave reaviva la pista narco en el crimen de Érika Antonella Álvarez
Una transferencia bancaria sospechosa enciende alertas en la causa por el asesinato de Érika Álvarez. La familia y la querella piden investigar a fondo a "Carlos", un hombre vinculado a la droga que aparece en múltiples testimonios.
Una transferencia bancaria detectada en la causa por el crimen de Érika Antonella Álvarez (25) podría ser un giro determinante en la pesquisa judicial. No se trata de un monto elevado, pero sí de una suma inusual para la joven, lo que despertó sospechas en la querella y en los investigadores.
Según el expediente, Érika le dijo a su madre que ese dinero provenía de una apuesta deportiva, pero el detalle que encendió las alarmas es que no existieron capturas del cupón ganador, algo que la joven solía compartir cuando ganaba. Ese dato fue suficiente para que la investigación vuelva a apuntar hacia una posible conexión con el narcotráfico.
"Es un indicio y pedimos que se investigue a fondo", afirmó Carlos Garmendia, abogado de la familia, en el marco de una causa que tiene como principal imputado a Felipe "El Militar" Sosa.
La querella sostiene que la transferencia podría confirmar la hipótesis de que Érika estaba vinculada a operaciones de droga. En el expediente aparecen constantes referencias a un hombre identificado como "Carlos" o "El Paraguayo", señalado por testigos como un presunto narcotraficante extranjero con posible pedido de captura internacional.
Un allegado a la víctima aseguró que este sospechoso estaría ligado a vuelos de avionetas que transportaban droga hacia Tucumán, y que además habría mantenido una relación con Érika.
Sobre el vínculo entre ambos existen dos versiones:
Que le entregaba flores de marihuana para vender y así obtener dinero.
Que quería que dejara de consumir drogas para mantenerla bajo su control.
Según Garmendia, Carlos no solo mantenía una relación con Érika, sino que también habría sido quien la presentó a Sosa y le habría prestado una vivienda en El Cadillal.
Uno de los testimonios más fuertes en la causa es el de Milena Álvarez, hermana de la víctima. Ante la División Homicidios, relató que Érika frecuentaba a Sosa desde hacía al menos dos años y que le contaba detalles de su vida.
Milena describió a "El Militar" como "un hombre feo, con cara de loco" y aseguró que Érika le decía que Sosa estaba vinculado a la distribución de éxtasis en fiestas electrónicas.
Además, contó que en la casa de Sosa en Yerba Buena había:
gran cantidad de pastillas,
armas,
y que muchas veces Érika encontraba drogas que no consumía.
Sosa también reconoció en una audiencia ser consumidor social de cocaína y marihuana, y en 2023 fue involucrado en una causa por drogas tras hallarse 36 plantas de marihuana en su vivienda. En ese caso, afirmó tener autorización para el cultivo y fue sobreseído en el fuero federal.
El Gobierno y la Justicia piden datos: "Los nombres serán clave"
En una conferencia de prensa, el gobernador Osvaldo Jaldo instó a la familia a aportar toda la información disponible. "Los datos, especialmente los nombres, serán fundamentales para avanzar y llegar hasta el fondo de esta cuestión", aseguró.
Por su parte, los defensores de Sosa solicitaron investigar a "Carlos" como posible autor del crimen. El fiscal Carlos Picón respondió que hay varias líneas abiertas, pero advirtió sobre el riesgo de introducir hipótesis sin pruebas sólidas. No obstante, fuentes judiciales confirmaron que la pista narco sigue activa y bajo análisis.
La familia insiste: "No fue un hecho aislado"
Mientras la causa avanza, la familia sostiene que la muerte de Érika no fue un episodio aislado. Su hermano aseguró que "la silenciaron" porque habría visto o sabido algo que no debía. Milena, en tanto, sostuvo que la investigación recién empieza y que aún quedan muchos puntos por esclarecer.
En ese marco, la transferencia bancaria ahora bajo análisis podría convertirse en una clave para descubrir una trama que, según los investigadores, va mucho más allá de un crimen individual.