Confirman que el soldado que se suicidó en Olivos era extorsionado por una banda que operaba desde una app de citas
La investigación judicial reveló que Rodrigo Gómez, de 21 años, fue víctima de una organización criminal integrada por presos y cómplices externos. El caso expuso un sofisticado esquema de estafas y extorsiones digitales.
La muerte del soldado Rodrigo Gómez, ocurrida el 16 de diciembre en la Quinta Presidencial de Olivos mientras cumplía tareas de custodia, quedó rodeada de un contexto mucho más complejo de lo que se creía inicialmente. En las últimas horas, la Justicia confirmó que el joven era víctima de extorsiones sistemáticas por parte de una banda que operaba a través de una aplicación de citas.
La información fue dada a conocer en una conferencia de prensa encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, quien tiene a su cargo la causa.
Una red criminal que operaba desde la cárcel
Según detallaron las autoridades, Gómez había sido captado mediante un perfil falso en una app de citas, identificado con el nombre "Julieta Ayelén Cardozo". Detrás de esa identidad virtual se escondía una organización integrada por siete personas, tres de las cuales ya se encontraban privadas de la libertad y coordinaban las maniobras desde sus lugares de detención.
La banda utilizaba teléfonos celulares dentro de las cárceles para contactar, manipular y extorsionar a sus víctimas, un mecanismo que volvió a quedar bajo la lupa judicial.
La carta que permitió reconstruir la extorsión
El avance clave en la investigación surgió a partir de una carta de despedida escrita por el propio Gómez, donde el soldado hacía referencia directa a la aplicación "Evermach" y explicaba la situación en la que se encontraba atrapado.
"Quién diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas", escribió el joven, dejando en evidencia el engaño del que fue víctima. En la misiva también mencionaba las deudas que había acumulado como consecuencia de la estafa y el nivel de presión al que estaba sometido.
A partir de ese documento, los investigadores analizaron los teléfonos y cuentas vinculadas a los contactos, lo que permitió identificar a los integrantes de la organización.
El modus operandi: engaño, miedo y extorsión
De acuerdo a lo reconstruido por la Justicia, el mecanismo era siempre similar. Una vez que la víctima establecía contacto con la supuesta joven, recibía un audio de una mujer que decía ser la madre, acusándolo de haber mantenido conversaciones con una menor de edad.
Minutos después, un falso policía se comunicaba con la víctima y exigía dinero a cambio de "no avanzar con una denuncia". El miedo y la presión psicológica eran claves para forzar pagos sucesivos.
Este esquema no solo afectó a Gómez, sino a numerosas personas en distintas provincias, según confirmaron fuentes judiciales.
Allanamientos y detenciones
La ministra Alejandra Monteoliva informó que, tras una serie de allanamientos realizados durante la noche del domingo, se logró desarticular la red criminal. Como resultado, siete personas fueron detenidas, entre ellas presos que operaban desde la cárcel y mujeres que participaban de los llamados simulando ser familiares angustiados.
"Se trataba de una estructura organizada, con roles definidos y una clara lógica empresarial del delito", señalaron desde el Ministerio de Seguridad.
"Una Pyme del delito" detrás de los muros
La jueza Sandra Arroyo Salgado fue especialmente crítica al describir el funcionamiento de este tipo de bandas. "Transforman a los centros de detención en verdaderas Pymes del delito", sostuvo, al advertir sobre el acceso irregular a teléfonos celulares dentro de las cárceles.
El caso volvió a poner en discusión los controles penitenciarios, el uso de tecnología para cometer delitos y la vulnerabilidad de las víctimas frente a este tipo de extorsiones digitales, que siguen creciendo en todo el país.
La trama oculta detrás de la muerte del soldado en Olivos y una banda de extorsión digital
La investigación judicial reveló detalles clave sobre una organización criminal que operaba desde una app de citas y que terminó arrastrando a una víctima inesperada.