Día de la Felicidad: ¿por qué se celebra el 20 de marzo? El legado de Bután y la visión de la ONU

Proclamada por la ONU en 2012, la jornada invita a los gobiernos a incluir la calidad de vida en sus políticas públicas. El origen se remonta a la década de 1970 con el concepto de Felicidad Nacional Bruta impulsado por Bután.

La semilla de esta celebración no nació en una gran potencia económica, sino en el Reino de Bután, un pequeño país del sur de Asia. En los años 70, su cuarto rey, Jigme Singye Wangchuck, propuso que la Felicidad Nacional Bruta (FNB) era mucho más importante que el Producto Interno Bruto (PIB).

Este indicador revolucionario mide el progreso basándose en cuatro pilares:

Desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario.

Preservación y promoción de valores culturales.

Conservación del medio ambiente.

Buen gobierno.

El reconocimiento de la ONU

Inspirada por el modelo de Bután, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 2012 la resolución que proclamó el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. El objetivo fue reconocer que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental y que debe reflejarse en las metas de las políticas públicas de todos los países miembros.

Objetivos de la jornada en 2026

En un contexto global marcado por la incertidumbre económica y los conflictos internacionales, la conmemoración de este año pone énfasis en:

Políticas centradas en el bienestar: incentivar que los gobiernos no solo midan el crecimiento en dólares, sino en niveles de satisfacción de sus ciudadanos.

Salud Mental: recordar que el desarrollo emocional es tan vital como el físico para una sociedad saludable.

Equilibrio Sostenible: fomentar hábitos que cuiden el entorno natural como requisito para una vida plena.

El Informe Mundial de la Felicidad

Cada año, cerca de esta fecha, se publica el World Happiness Report, que utiliza encuestas globales para clasificar a los países más felices del mundo. Factores como el apoyo social, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la ausencia de corrupción son determinantes en este ranking.

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