50 años del golpe: la comunidad boliviana y las víctimas "invisibles" del Plan Cóndor

Organizaciones de DD.HH. y residentes bolivianos marchan para recordar que el terrorismo de Estado no reconoció fronteras. En provincias como Jujuy, los ciudadanos bolivianos representaron más del 15% de las víctimas de la represión.

La movilización de este mediodía en la Capital Federal, encabezada por grupos de Sikuris y comunicadores populares, busca rescatar del silencio los nombres de los compatriotas secuestrados y asesinados durante la última dictadura. El reclamo se enmarca en la coordinación represiva del Plan Cóndor, que permitió el intercambio de prisioneros y el asesinato de figuras políticas clave en suelo argentino.

Estadísticas de la represión a la comunidad boliviana

Aunque la cifra de 30.000 desaparecidos es el emblema global, el desglose por nacionalidad revela un impacto profundo en la comunidad migrante:

Cifra documentada: la organización Memoria Abierta tiene registros de al menos 40 ciudadanos bolivianos desaparecidos durante el régimen.

El caso Jujuy: una querella de 2013 de HIJOS Jujuy identificó a 11 ciudadanos bolivianos (o hijos de bolivianos) desaparecidos en esa provincia, lo que representa el 15,2% del total de víctimas registradas en los operativos de la zona.

Asesinatos de alto perfil: el caso más emblemático es el del expresidente boliviano Juan José Torres, asesinado en Buenos Aires en junio de 1976 en el marco de la cooperación entre las dictaduras de Hugo Banzer y Jorge Rafael Videla.

De la Dictadura al 2026: La "Portación de Rostro"

La comunidad advierte que el odio que alimentó la persecución en los años 70 hoy se recicla en una retórica que criminaliza al migrante trabajador. Denuncian que en barrios como Villa Celina, Liniers y el Olimpo, se realizan operativos de control que incluyen:

Cercado de accesos: restricción de movimientos en barrios con alta densidad de población migrante.

Toma de huellas dactilares: prácticas aplicadas incluso a estudiantes bajo sospecha basada en la apariencia física.

Estigmatización digital: la difusión de estos operativos en redes sociales dispara comentarios xenófobos que construyen al boliviano como un "invasor ilegal" para justificar el control social.

Memoria contra el algoritmo del odio

Frente a una era donde las redes sociales parecen amplificar el discurso de exclusión, la marcha de hoy reivindica la identidad argentina como un tejido migratorio. Los testimonios de sobrevivientes como Teófilo Tapia y Luis Garnica recuerdan que, hace medio siglo, ser extranjero era una condición de "doble vulnerabilidad" que facilitaba la desaparición. Hoy, la persistencia de esa memoria busca evitar que la historia se repita bajo nuevas formas de discriminación racial y económica.

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