Lección de Salta: mientras los vecinos debutan con Juicio por Jurados, ¿por qué Tucumán sigue postergado?
Salta marcó un hito histórico al iniciar su primer proceso judicial con ciudadanos comunes. Detalles del sistema, el pago a los jurados y la pregunta que incomoda al Poder Judicial tucumano: ¿Cuándo nos toca a nosotros?
Mientras en Tucumán los debates sobre la reforma judicial parecen estancados en los despachos, cruzando la frontera provincial, la realidad es otra. Salta ha dado un salto hacia la modernización definitiva con el inicio de su primer Juicio por Jurados. Este sistema, que devuelve el poder de decisión a la ciudadanía, ya es una realidad operativa para nuestros vecinos, dejando en evidencia la deuda pendiente que Tucumán mantiene con la Constitución Nacional.
En este primer proceso histórico, la defensa del acusado ya reconoció su responsabilidad, pero lo que realmente se puso a prueba fue la maquinaria institucional. Un grupo de salteños, elegidos por sorteo, hoy tiene la responsabilidad de dictar un veredicto, un ejercicio de democracia directa que en nuestra provincia todavía parece ciencia ficción.
¿Cómo funciona el modelo salteño que envidia la región?
El sistema implementado en Salta busca transparencia y celeridad. A diferencia del sistema técnico tradicional que rige en nuestra provincia, aquí el destino del imputado no depende de un juez solitario, sino de la mirada de pares.
Claves del sistema de Jurados:
Elección y Secreto: Los jurados son ciudadanos sorteados del padrón electoral. Su identidad se preserva y su deliberación es absolutamente secreta para garantizar la imparcialidad.
El Veredicto: No necesitan ser expertos en leyes; un juez técnico los instruye sobre las normas, pero ellos deciden la culpabilidad o inocencia basándose en los hechos y la prueba.
Compensación económica: Participar no es una carga gratuita. Los jurados perciben una remuneración por el tiempo dedicado al proceso, además de la cobertura de traslados y viáticos.
El contraste: Tucumán, entre el código viejo y la falta de voluntad
Resulta difícil explicarle a un tucumano por qué, a pocos kilómetros de distancia, un ciudadano puede participar activamente en la justicia mientras que aquí seguimos bajo un esquema de tribunales cerrados y procesos que se dilatan por años. La implementación en Salta no solo es un avance en derechos, es una crítica silenciosa a la parálisis legislativa de Tucumán.
¿Es una cuestión de presupuesto o de falta de voluntad política para ceder el control? Mientras Salta incorpora a sus ciudadanos para impartir justicia, en Tucumán la ciudadanía solo es espectadora de las malas noticias judiciales.
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