El ritual con cinta violeta en fin de año para renovar la energía este 31 de diciembre
Colocar una cinta violeta en la pata de la cama durante la noche del 31 es una de las cábalas más elegidas para dejar atrás lo negativo y atraer renovación espiritual en el nuevo año.
Con la llegada de un nuevo año, reaparecen los rituales y tradiciones destinadas a atraer buenas energías y marcar un nuevo comienzo. Entre las cábalas más populares para despedir el año se encuentra la de atar una cinta violeta a la pata de la cama durante la víspera del 31 de diciembre. Aunque puede parecer un gesto simple, su significado simbólico está profundamente ligado a la limpieza energética y la transformación personal.
Esta práctica apunta a trabajar desde el espacio más íntimo del hogar: el dormitorio. Según la creencia popular, el objetivo es absorber vibraciones positivas y dejar atrás cargas emocionales, bloqueos y experiencias negativas acumuladas a lo largo del año que termina.
Cómo hacer el ritual de la cinta violeta paso a paso
El ritual se caracteriza por su sencillez y accesibilidad. Solo se necesita una cinta de color violeta, sin importar el material, y un momento de concentración personal.
La tradición indica atar la cinta a una de las patas de la cama antes de la medianoche del 31 de diciembre. Mientras se realiza el nudo, se recomienda visualizar deseos, metas o intenciones para el nuevo año, enfocándose en aquello que se quiere atraer o transformar.
La cinta puede permanecer colocada durante todo el año como símbolo de protección y enfoque, o retirarse cuando la persona sienta que sus objetivos se cumplieron. No existe una única forma correcta: cada quien adapta el ritual a su propio proceso espiritual.
El significado del color violeta en los rituales
El violeta es un color históricamente asociado a la espiritualidad, la transmutación y la protección energética. En distintas tradiciones, se lo vincula con la capacidad de transformar energías densas en vibraciones más elevadas, favoreciendo cambios positivos y nuevos comienzos.
Por este motivo, la cinta violeta se convirtió en una de las cábalas más utilizadas para recibir el Año Nuevo, junto a otras costumbres clásicas como comer las doce uvas, usar ropa interior de colores o dar la vuelta a la manzana con una valija.
Un gesto simple, cargado de simbolismo, que invita a cerrar ciclos y abrir la puerta a un año con energías renovadas.