Otitis externa: la infección más común del verano y cómo prevenirla a tiempo

El calor, la humedad y el contacto frecuente con el agua convierten al oído en una zona vulnerable durante el verano

Durante los meses de calor, actividades como ir a la pileta, al río o al mar aumentan el riesgo de desarrollar otitis externa, una infección que afecta el conducto auditivo externo. La combinación de agua, humedad y altas temperaturas genera el ambiente ideal para que proliferen bacterias y hongos.

La Dra. Graciela Liliana Tiberti, especialista en Otología y Otoneurocirugía, explicó que el agua inflama la piel del oído y altera su flora natural. A esto se suman los productos químicos utilizados en piletas, como cloro o alguicidas, que pueden irritar la piel y provocar pequeñas lesiones por donde ingresan los gérmenes.

Síntomas de alerta que no hay que ignorar

El signo más característico de la otitis externa es el dolor intenso en el oído, que suele aumentar al tocarlo o al tirar del lóbulo hacia abajo. También puede aparecer hinchazón del conducto, secreción y, en algunos casos, fiebre, aunque no es lo más habitual.

La especialista advirtió que en personas diabéticas o con defensas bajas, un dolor más fuerte, acompañado de secreción purulenta o lesiones en la piel, puede indicar una otitis externa maligna, una forma poco frecuente pero grave que requiere atención médica urgente.

Qué hacer ante los primeros síntomas

Frente a cualquier molestia, lo principal es consultar a un profesional para una evaluación clínica adecuada. Además, se recomienda suspender el ingreso de agua al oído, ya sea en piletas, duchas o bañeras.

En personas que nadan con frecuencia, el uso de tapones puede ser una buena medida preventiva. También existen soluciones con alcohol y ácido acético, como el alcohol boricado, que ayudan a secar el conducto y dificultan el crecimiento de bacterias, siempre que no haya dolor previo.

Claves para prevenir la otitis

La prevención empieza antes del verano. Un control con un otorrinolaringólogo permite retirar el exceso de cerumen y evitar que el agua quede atrapada en el oído. También es importante no rascarse, no usar hisopos ni golpear el oído al salir del agua.

Por último, los especialistas recomiendan no aplicar alcohol boricado si hay dolor y extremar los cuidados en personas con diabetes, que deben consultar rápidamente ante cualquier síntoma. Con medidas simples, es posible disfrutar del verano sin poner en riesgo la salud auditiva.

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