Opinión

Uno no alcanza

¿Por qué la mitad de los trabajadores Tucumanos necesita más de un empleo?

Miguel Palau
Economista

Durante años, el pluriempleo en Argentina fue leído como una rareza estadística o una consecuencia pasajera de las crisis económicas. El tema es que las crisis dejaron de ser excepcionales, por lo que trabajar en más de una cosa dejó de ser raro hace mucho tiempo. Se volvió estructural. En una investigación propia sobre este fenómeno -con colaboración de Sofía Manzur y Leila Misuriello en el relevamiento comparado internacional- encontramos que Argentina exhibe una de las tasas de pluriempleo más elevadas del planeta. Utilizando datos de ILOSTAT e INDEC, y comparando más de treinta países, observamos que Argentina aparece sistemáticamente entre los primeros puestos mundiales de trabajadores con más de un empleo.

La imagen internacional es impactante. Suiza lidera el ranking reciente con niveles cercanos al 12%, mientras Argentina ronda el 11%. Pero el parecido termina ahí. En Suiza y varios países nórdicos el aumento del pluriempleo ocurrió después de la pandemia y estuvo asociado principalmente a expansión profesional, teletrabajo y actividades complementarias de alta calificación. En Argentina, en cambio, el fenómeno viene de hace años y responde a algo mucho más crudo: deterioro salarial, inestabilidad y necesidad.

SEQ Figure\ * ARABIC 1 Elaboración propia en base a EPH-INDEC.

La diferencia es fundamental. En buena parte de Europa, el segundo empleo aparece muchas veces como complemento voluntario. En Argentina, el segundo empleo aparece porque el primero no alcanza.

La literatura económica internacional encuentra varias razones detrás del pluriempleo. Una de las más importantes es la restricción horaria. Es decir: trabajadores que no pueden aumentar ingresos dentro de su ocupación principal porque simplemente no tienen posibilidad de sumar horas. El caso típico es alguien que tiene un empleo fragmentado o parcial y necesita buscar otra actividad para completar ingresos. También aparece el pluriempleo defensivo, una especie de cobertura frente al riesgo económico. Exactamente igual que un inversor diversifica activos para protegerse, millones de trabajadores diversifican ingresos para sobrevivir a la volatilidad. Es decir, pluriemplean por la precariedad de su trabajo principal y las altas probabilidades de perderlo. Existe además un componente asociado a acumulación de capacidades. Muchos jóvenes sobre todos tienen un trabajo y buscan otro para ganar skills y aspirar a trabajos mejores remunerados en el futuro. En países desarrollados crecieron fuertemente los profesionales que toman trabajos adicionales para desarrollar habilidades, mejorar perspectivas futuras o trabajar remotamente para el exterior. Pero Argentina vuelve a diferenciarse. Acá las plataformas digitales crecieron sobre todo en actividades de baja barrera de entrada: delivery, transporte, mensajería y servicios básicos. Es decir, el pluriempleo argentino no se expandió principalmente por sofisticación tecnológica, sino por deterioro del mercado laboral tradicional.

El caso argentino

Cuando empezamos a modelar econométricamente el pluriempleo argentino aparecen relaciones extremadamente fuertes con variables estructurales. El ingreso importa muchísimo. También importan el nivel educativo, la región geográfica, el tipo de empleo y la informalidad. Pero además encontramos algo más profundo: ciertas actividades prácticamente "normalizaron" el pluriempleo como parte de su funcionamiento habitual. La docencia aparece como uno de los casos más extremos. En nuestras estimaciones encontramos profesiones donde la probabilidad de pluriemplear supera ampliamente los niveles normales del mercado laboral. No necesariamente porque esos trabajadores "quieran" múltiples empleos, sino porque el propio esquema salarial y horario de la actividad los empuja a eso. También observamos diferencias importantes por sexo. Las mujeres presentan tasas de pluriempleo superiores a las de los hombres, aunque parte de esa diferencia cambia significativamente cuando se controla por hijos y tareas de cuidado. Después de la maternidad, muchas mujeres enfrentan restricciones severas de tiempo y terminan insertándose en esquemas laborales mucho más fragmentados.

TUCUMAN

Pero si Argentina ya muestra niveles alarmantes, Tucumán directamente aparece como un caso extremo. Las cifras provinciales son demoledoras. Según nuestras estimaciones, el 18,26% de los ocupados tucumanos ya tiene más de un empleo. Pero el dato realmente preocupante aparece cuando además incorporamos a quienes están buscando otro trabajo adicional: el 48,57% de los ocupados tucumanos tiene más de un empleo o está intentando conseguir otro más. 

Prácticamente uno de cada dos trabajadores ocupados en Tucumán vive bajo presión laboral adicional. Eso ocurre además en simultáneo con un crecimiento sostenido del cuentapropismo, aumento de la informalidad asalariada y fuerte deterioro del salario real. Los gráficos de ingresos muestran con claridad la dimensión del problema. A precios constantes de fines de 2025, aproximadamente el 74% de los trabajadores tucumanos ganaba menos de un millón de pesos mensuales. A nivel nacional el promedio rondaba el 54%. En Neuquén apenas cerca del 32%.

La diferencia no es menor. Habla directamente de estructuras productivas completamente distintas. Mientras algunas provincias lograron desarrollar sectores de alta productividad capaces de sostener salarios más elevados, Tucumán quedó atrapada en una estructura económica mucho más limitada para generar empleo privado formal de calidad. En ese contexto, cuando el salario cae, el trabajador no desaparece del mercado laboral: busca otra cosa. Maneja unas horas más. Hace delivery. Vende productos. Toma changas. Trabaja fines de semana. Acumula ocupaciones. El problema es que cuando casi la mitad de los ocupados necesita otro ingreso laboral para sostenerse, el pluriempleo deja de ser una anomalía estadística. Se transforma directamente en la forma normal de funcionamiento del mercado laboral.

Un trabajador ocupado en Tucumán tiene en promedio:

Un ingreso real que representa el 70% del promedio nacional y que cayó respecto a nueve años atrás

Una probabilidad del 18% de tener ya un segundo empleo

Una probabilidad del 30% de estar buscando activamente otro trabajo si no lo tiene

Una probabilidad del 62% de estar en el sector informal

Nulas posibilidades de encontrar un nuevo puesto formal privado que no existió en los últimos nueve años

¿Por qué Tucumán lidera este ranking en lugar de estar cerca del promedio? Hay provincias con mayor pobreza. Hay provincias con mayor informalidad promedio. Pero ninguna concentra simultáneamente la tasa más alta de pluriempleo, la tasa más alta de búsqueda de empleo adicional entre ocupados. Esa pregunta excede los alcances de este análisis. Pero los datos estructurales - empleo formal privado estancado, cuentapropismo en expansión acelerada, informalidad más alta que el promedio nacional, ingreso relativo en caída sostenida, estancamiento crónico - señalan hacia una economía provincial que lleva casi una década sin generar empleos de calidad suficientes para su población trabajadora.

Mientras eso no cambie, uno no va a alcanzar. Y probablemente esa sea la conclusión más incómoda de todas.

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