Perpetua en Misiones: mató a su amigo y abusó de su pareja

Sucedió en Puerto Iguazú. Se trata del crimen de Bruno Méndez y el abuso sexual de su novia. Detalles del fallo.

Lo que comenzó como una reunión social entre conocidos terminó siendo una de las crónicas policiales más oscuras de la provincia de Misiones. Aquel 3 de abril de 2022, Bruno Méndez y su pareja aceptaron la invitación de Ferreyra bajo una premisa de confianza. El "Polaquito" era un amigo del barrio y la velada, marcada por el consumo de sustancias, parecía transcurrir en calma hasta que el dueño de casa decidió romper el pacto de hospitalidad.

El detonante de la violencia

Cerca de las 4 de la mañana, cuando las víctimas ya se habían retirado a descansar a una de las habitaciones, Ferreyra irrumpió en el cuarto. Según el testimonio de la sobreviviente, el agresor estaba completamente desnudo y su intención de abuso fue inmediata.

Méndez, en un acto desesperado por proteger a su novia, se trenzó en un forcejeo con Ferreyra que se extendió hasta el living de la vivienda. Fue allí donde el "Polaquito" tomó un cuchillo de cocina y le asestó múltiples puñaladas en zonas vitales. Mientras Méndez agonizaba en el suelo, el horror recién comenzaba para la joven de 18 años.

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Tortura psicológica y música al máximo

Para la Justicia, el agravante del ensañamiento quedó probado no solo por las heridas de la víctima fatal, sino por el sadismo posterior. Ferreyra obligó a la mujer a regresar a la habitación bajo amenaza de muerte -haciendo alusión incluso a la seguridad del hijo de la joven- y la sometió sexualmente en reiteradas oportunidades.

El detalle que estremeció al Tribunal fue la frialdad del agresor: para asegurarse de que nadie en el barrio Villa Alta escuchara los gritos de auxilio, subió el volumen de su equipo de música al nivel más alto, camuflando el calvario de la víctima con el estruendo de los parlantes durante gran parte de la madrugada.

El perfil de "Polaquito"

Jonatan Ferreyra no era un desconocido para las fuerzas de seguridad de Puerto Iguazú. Antes de este crimen, ya contaba con un frondoso prontuario por robos calificados y arrebatos. Su historial de adicciones era tan complejo que sus propios padres habían optado por mudarse y dejarle la propiedad de la calle Artigas, en un intento por tomar distancia de su comportamiento errático y violento.

Durante el juicio, el fiscal Federico Rodríguez destacó que Ferreyra operaba bajo una lógica de impunidad. Su plan de "desaparecer" el cuerpo de su amigo se vio frustrado únicamente por las condiciones climáticas (una lluvia torrencial que dificultó la excavación en el patio) y la astucia de la víctima, que logró alertar a un vecino.

Los argumentos del juicio: ¿Inconsciencia o plan criminal?

La estrategia de la defensa, ejercida por el Dr. Jorge Hierro, se centró en la inimputabilidad. El abogado intentó demostrar que el "Polaquito" se encontraba en un estado de "inconsciencia total" provocado por el abuso de alcohol y drogas, alegando que no recordaba nada de lo sucedido.

Sin embargo, el Tribunal desestimó esta versión basándose en varios puntos:

La lucidez para ocultar el rastro: El hecho de haber subido la música y el intento posterior de enterrar el cadáver demuestran una capacidad de razonamiento y una intención clara de evitar las consecuencias legales.

La confesión a los vecinos: Minutos antes de su detención, Ferreyra les admitió a conocidos que se había "mandado una macana", lo que para los jueces fue una prueba de que comprendía la criminalidad de sus actos.

Falta de remordimiento: El fiscal fue tajante al señalar que, durante las audiencias, el imputado mantuvo una actitud desafiante y nunca mostró signos de arrepentimiento por la muerte de quien consideraba su amigo.

El pozo que intentó cavar el condenado para esconder el cuerpo de la víctima 

Sentencia definitiva

Finalmente, el Tribunal Penal de Eldorado no dudó en aplicar la prisión perpetua. Ferreyra fue trasladado a la Unidad Penal local bajo estrictas medidas de seguridad, mientras que la sobreviviente -pieza clave en la condena- recibirá asistencia psicológica tras haber pasado por un proceso de revictimización durante los dos años que duró la instrucción de la causa.

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