Paul Biya, el presidente más viejo del mundo, fue reelegido en Camerún a los 92 años
En el poder desde 1982, el líder africano obtuvo su octavo mandato con el 53% de los votos en medio de denuncias de fraude y protestas opositoras.
El presidente de Camerún, Paul Biya, de 92 años, fue declarado ganador de las elecciones celebradas el 12 de octubre, extendiendo su permanencia en el poder a más de cuatro décadas. Biya, quien gobierna desde 1982, logró su octavo mandato con el 53,33% de los votos frente a 11 candidatos más jóvenes. Si completa el nuevo período de siete años, tendrá 99 años al finalizarlo.
Aunque lleva 43 años al frente del país, Biya no ostenta el récord mundial de mayor tiempo en el poder: ese título le pertenece a Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial desde 1979.
Denuncias de fraude y tensión en las calles
Tras el anuncio de los resultados, sectores opositores liderados por Issa Tchiroma Bakary denunciaron irregularidades en el proceso electoral y reportaron represión por parte de las fuerzas de seguridad. Manifestantes salieron a las calles de Douala y Yaoundé, donde se registraron enfrentamientos que dejaron al menos dos muertos, según la oposición.
Bakary, exministro y candidato opositor, acusó al gobierno de manipular los comicios y denunció disparos contra civiles frente a su casa.
De seminarista a presidente eterno
Nacido el 13 de febrero de 1933 en la aldea de Mvomeka'a, en el sur de Camerún, Paul Biya estudió en seminarios y más tarde se formó en derecho en Francia. A su regreso, comenzó una carrera política ascendente: fue ministro, luego primer ministro en 1975 y finalmente presidente en 1982, tras la renuncia de Ahmadou Ahidjo.
Desde entonces, Camerún solo ha tenido dos jefes de Estado. Para la mayoría de los cameruneses -la mitad menores de 25 años- Biya es el único líder que han conocido.
Apodado el "Hombre León" por sus seguidores, Biya permitió el regreso del multipartidismo en los años noventa, aunque las elecciones posteriores fueron constantemente cuestionadas por la oposición y organismos internacionales por falta de transparencia.
Corrupción, reformas y una presidencia a distancia
Su gobierno ha estado marcado por denuncias de corrupción, represión política y desigualdad social. Durante los años noventa, Biya recurrió al Fondo Monetario Internacional (FMI) en medio de una crisis económica y aplicó severos recortes que generaron huelgas y protestas reprimidas con violencia.
A pesar del malestar social, el mandatario reformó la Constitución para eliminar los límites de reelección y consolidó su poder.
Biya también es conocido por sus prolongadas estancias fuera del país. Pasa largas temporadas en Ginebra, Suiza, alojado en el hotel Intercontinental junto a su esposa, Chantal, de 55 años, y sus dos hijos. Ese estilo de vida le valió el apodo de "el presidente ausente".