Papa León XIV: "Ningún pueblo debe ser forzado al exilio ni despojado de su tierra"

En una audiencia con refugiados de Chagos, el Papa León XIV reafirmó su compromiso con los pueblos desplazados y llamó a respetar la identidad y los derechos de las comunidades más vulnerables.

Durante una emotiva audiencia en el Vaticano, el Papa León XIV alzó su voz en defensa de los pueblos desplazados, asegurando que "ninguna comunidad en el mundo debería ser obligada a abandonar su tierra". Sus palabras surgieron en el marco de un encuentro con el Grupo de Refugiados de Chagos, un colectivo que desde hace décadas lucha por recuperar su territorio ancestral.

"Todos los pueblos, incluso los más pequeños y débiles, deben ser respetados por los poderosos, en su identidad y en sus derechos", expresó el sumo pontífice.

Apoyo al proceso de restitución de las islas Chagos

La postura del Papa se da en un contexto clave: en mayo pasado, el Reino Unido firmó un tratado para devolver el archipiélago de Chagos a la República de Mauricio, aunque prevé mantener una base militar estadounidense en la isla Diego García. Desde el Vaticano, celebraron este avance como un paso positivo hacia la reparación histórica.

El Papa León XIV consideró el acuerdo como "una señal alentadora" y subrayó su simbolismo en el escenario internacional, recordando también los esfuerzos diplomáticos de su predecesor, el Papa Francisco, en favor de una resolución pacífica del conflicto.

El dolor del desarraigo y un llamado a la reconciliación

Lejos de limitarse al plano político, el mensaje del Papa también tuvo un fuerte tono humano y espiritual. Dirigiéndose directamente a los refugiados, reconoció el sufrimiento causado por décadas de exilio, marcadas por la pobreza, la discriminación y el olvido.

"Que el Señor cure sus heridas y les conceda la gracia del perdón hacia quienes les han hecho daño. Los invito a mirar con esperanza hacia el futuro", expresó.

En medio de un contexto global donde otras poblaciones, como la palestina en Gaza, también enfrentan desplazamientos forzosos, las palabras del pontífice resuenan con fuerza y ponen el foco en una cuestión que sigue siendo una herida abierta en muchas regiones del mundo.

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