Pablo Yedlin: "Hay un industricidio en marcha y la clase media va camino a desaparecer"

El diputado tucumano apuntó contra el modelo económico de Javier Milei, criticó el impacto de la reforma laboral y cuestionó el rol de los "provincialismos" y la sumisión de algunos sectores del peronismo ante la Nación.

El escenario político y económico nacional sigue generando fuertes repercusiones en las provincias, y Tucumán no es la excepción. En un análisis a fondo sobre la coyuntura del país, el legislador nacional Pablo Yedlin lanzó duras críticas contra la gestión de Javier Milei, advirtiendo sobre las graves consecuencias sociales de las políticas de ajuste y la reconfiguración del mapa político peronista.

"El modelo económico que lleva adelante el gobierno de Javier Milei es un modelo que no incluye a toda la gente y la va a excluir", sentenció de entrada. Para Yedlin, la hoja de ruta del oficialismo nacional beneficia únicamente a sectores concentrados como la agroindustria, la minería y el sistema financiero, áreas que, según advirtió, "son muy poco mano de obra intensivas y prácticamente no generan empleo".

El impacto en la calle, aseguró, ya se hace sentir con crudeza: "La gente no tiene un peso, las tarifas aumentan y no hay consumo. Eso le pega en el centro del pecho a todos los comercios y a la pequeña pyme que depende del mercado interno. Hay un industricidio en marcha y la clase media argentina está en camino a desaparecer".

Reforma laboral y las "peores mañas" de la política

Uno de los puntos más álgidos de la entrevista giró en torno a la reciente aprobación de la Ley Bases y, específicamente, la reforma laboral. Lejos de verla como una herramienta de modernización, Yedlin fue tajante: "No sirve para mejorar el empleo, no va a generar un solo puesto nuevo. Cuando tenés una economía en caída en su mercado interno, esta ley lo único que va a hacer es que sea más sencillo o más barato despedir gente".

Durante la charla, los periodistas le plantearon que Javier Milei parece estar aplicando un "festival de doma" sobre ciertos sectores del peronismo, a lo que el diputado asintió y redobló la apuesta: "Es cierto. Hay que reconocerle al gobierno que uno podría haber pensado que era inexperto, pero han ido aprendiendo y la verdad es que tienen las peores mañas posibles de la política histórica". 

En esa línea, cuestionó la postura de los "provincialismos" que, asfixiados por los recortes de fondos nacionales en áreas claves como salud, educación y previsión social, terminan cediendo su autonomía legislativa. "Nunca hemos sido más sumisos que ahora", reflexionó. "El federalismo no es rogarle al gobierno central que te dé recursos para sobrevivir; el federalismo es tener tus recursos e independencia en lo que pensás".

La interna tucumana y la mirada hacia 2027

El panorama político local también tuvo su espacio en la charla, especialmente tras los recientes movimientos en el Congreso, como la salida de la senadora Sandra Mendoza del bloque de Unión por la Patria. Yedlin calificó la decisión como "un error estratégico gravísimo", advirtiendo sobre el riesgo de facilitarle al oficialismo los números para nombrar jueces en la Corte Suprema de Justicia sin el consenso adecuado.

Pese al complejo escenario actual de la oposición en la provincia, que incluye a figuras como Javier Noguera en posiciones de difícil equilibrio institucional, Yedlin se mostró confiado de cara al futuro. "En 2027 Tucumán va a tener un peronismo antimileísta claro, y en ese espacio voy a estar", anticipó. Al ser consultado sobre el posicionamiento del exgobernador Juan Manzur en este futuro esquema, no dudó: "Juan está convencido de que está con nosotros".

El conflicto universitario y el abandono de la Nación

Finalmente, Yedlin alertó sobre el retiro del Estado nacional en áreas sensibles y la falta de respeto institucional del Ejecutivo. Cuestionó duramente el desfinanciamiento a las universidades públicas y el intento de licuar el salario docente burlando las leyes aprobadas por el Congreso. A nivel local, remarcó cómo la provincia ha tenido que absorber gastos imprevistos, desde la compra de vacunas contra el dengue hasta el mantenimiento de rutas productivas y el suministro de medicamentos de primer nivel, ante lo que calificó como "un experimento distópico" de la gestión libertaria.

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