A un mes del inicio, FIFA y China no logran ponerse de acuerdo por los derechos de televisación
El estancamiento comercial entre el organismo rector del fútbol y la cadena estatal CCTV pone en jaque la emisión oficial del torneo. Por primera vez en 40 años, los fanáticos chinos podrían quedarse sin transmisión gratuita debido a una brecha millonaria en las negociaciones.
La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ha entrado en su fase crítica, pero en uno de los mercados más grandes del planeta el panorama es de incertidumbre total. La FIFA aún no ha logrado cerrar la venta de los derechos televisivos en China, enfrentando un bloqueo comercial sin precedentes con la emisora pública CCTV.
Una brecha económica insalvable
El nudo del conflicto reside en la distancia abismal entre las pretensiones de la federación internacional y el presupuesto de la cadena asiática.
Pretensiones iniciales de FIFA: se exigió una cifra cercana a los u$s300 millones.
La contraoferta de CCTV: el gigante estatal plantó su tope en apenas u$s80 millones.
La rebaja fallida: ante el riesgo de perder el mercado, la FIFA redujo sus exigencias a una franja de entre u$s120 y u$s150 millones, pero la propuesta fue rechazada nuevamente por la emisora china.
El monopolio estatal como estrategia de negociación
A diferencia de otros mercados donde la competencia entre señales privadas eleva el valor de los derechos, en China continental la CCTV goza de exclusividad legal.
Único interlocutor: al ser la única entidad autorizada por el gobierno para adquirir grandes eventos internacionales, la FIFA no tiene otros oferentes a quienes recurrir para presionar por un mejor precio.
Impacto en el mercado interno: si CCTV no adquiere los derechos, no hay imágenes para revender a plataformas de streaming o anunciantes locales, paralizando toda la industria publicitaria vinculada al Mundial en ese país.
Un antecedente histórico en peligro
Esta parálisis contrasta con ediciones anteriores, donde los contratos se firmaban con meses de antelación. De no destrabarse la situación en las próximas semanas, los hinchas chinos perderán el acceso a la transmisión oficial gratuita, una tradición que se mantiene ininterrumpida desde hace cuatro décadas.
La mirada ahora está puesta en si la FIFA cederá aún más en sus requisitos financieros o si, por el contrario, China asumirá el costo político de ser el único gran país sin cobertura oficial de la máxima cita del fútbol mundial.