Misterio y escándalo: investigan la muerte de un anestesista y una red de drogas hospitalarias

Un caso impactante sacude al sistema de salud y abre interrogantes sobre el destino de medicamentos altamente controlados.

Un caso que sacudió al sistema de salud

La muerte de Alejandro Zalazar, anestesista del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, encendió alarmas en el ámbito sanitario y judicial. El profesional fue hallado sin vida en su domicilio y, según confirmaron fuentes oficiales, la causa fue una sobredosis de propofol y fentanilo, dos potentes drogas de uso médico.

El hallazgo de medicamentos anestésicos y una bomba de infusión en la escena fue clave para abrir una investigación que hoy apunta mucho más allá de una muerte individual.

Drogas hospitalarias fuera de control

Las primeras pericias determinaron que los fármacos encontrados provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires, lo que derivó en un sumario interno y en la intervención de la Justicia.

Según la investigación, un anestesiólogo y una residente habrían estado involucrados en el robo y posible distribución de estas sustancias. Ambos ya fueron apartados de sus funciones.

El caso expone una preocupante falta de control en el manejo de medicamentos altamente sensibles dentro de instituciones de salud.

Las sospechas de fiestas clandestinas

En paralelo, surgieron versiones que complejizan el caso. Entre médicos y residentes comenzó a circular el término "Propo fest", utilizado para describir presuntas reuniones privadas donde se consumían drogas anestésicas con fines recreativos.

Algunas hipótesis indican que se ofrecían "experiencias controladas" a cambio de dinero, mientras que otras apuntan a encuentros más íntimos donde se utilizaban estos fármacos.

Si bien estas versiones aún están bajo investigación, revelan un posible circuito clandestino de consumo que preocupa a las autoridades.

Un consumo de alto riesgo

El toxicólogo Francisco Dadic advirtió sobre los peligros del uso indebido de estas sustancias. El propofol, explicó, es un sedante extremadamente potente que puede provocar paro respiratorio en cuestión de minutos si no se administra en un entorno controlado.

"El riesgo es altísimo. Son drogas diseñadas para uso médico específico, no para consumo recreativo", señaló.

Incluso profesionales de la salud, con pleno conocimiento de sus efectos, pueden desarrollar consumos problemáticos debido al acceso directo a estos fármacos.

Investigación en curso y alerta institucional

La causa avanza bajo secreto parcial y busca determinar cómo se desviaban los medicamentos, quiénes integraban la presunta red y si existían más personas involucradas.

Desde el Hospital Italiano de Buenos Aires confirmaron que realizaron la denuncia correspondiente y se pusieron a disposición de la Justicia.

El caso no solo expone una tragedia individual, sino que abre un debate urgente sobre los controles en el sistema de salud y el acceso a sustancias peligrosas.



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