Milei contra Irán: "No vamos a retroceder ni un milímetro"
En el acto por el atentado a la Embajada de Israel, el Presidente endureció su postura tras ser tildado de "enemigo" por el régimen iraní. Ratificó su alianza con las democracias liberales y lanzó duras críticas al memorándum kirchnerista.
Bajo el lema "La primera vez no se olvida", Javier Milei encabezó el acto central por las 29 víctimas del ataque terrorista de 1992 en Buenos Aires. Sus palabras no fueron solo de homenaje, sino una respuesta política directa a las advertencias que el gobierno de Irán lanzó contra su gestión en los últimos días. "Ante el terrorismo no puede haber tregua", sentenció el mandatario, elevando el tono de la confrontación diplomática.
Milei vinculó históricamente la responsabilidad de Irán en los ataques a la Embajada y la AMIA con el actual conflicto en Medio Oriente, calificando a la ideología del régimen como una "amenaza que desprecia la vida". Además, utilizó el estrado para diferenciar su gestión de la era kirchnerista, recordando el polémico pacto con Teherán y contraponiéndolo con su reciente acuerdo de cooperación con Israel.
Los ejes centrales del discurso:
Respuesta a las amenazas: "No vamos a retroceder ni un milímetro", afirmó Milei tras ser señalado como objetivo por medios vinculados al régimen iraní.
Justicia por la Embajada: Reafirmó el compromiso de buscar herramientas jurídicas para juzgar a los responsables del ataque que dejó 29 muertos en 1992.
Alianza con Israel: Definió al Estado judío como una "nación hermana" y volvió a condenar la masacre de Hamás del 7 de octubre.
Diferenciación política: Criticó el Memorándum de Entendimiento con Irán impulsado por Cristina Kirchner, calificándolo como un error histórico frente a las "democracias liberales".
El norte de la política exterior
Para el Gobierno nacional, la lucha contra el antisemitismo y el terrorismo no es solo una cuestión de seguridad, sino una "política de Estado moral". Con este discurso, Milei confirma que la Argentina ha abandonado la neutralidad o el "multilateralismo ambiguo" para posicionarse como el principal aliado de Israel en la región, asumiendo los riesgos que implica enfrentar cara a cara a las potencias teocráticas de Oriente Medio.