Milei bajo fuego: crisis por el caso Adorni y caída en las encuestas

Por primera vez, el 46,9% de los argentinos culpa al Gobierno por la crisis económica. El escándalo del jefe de Gabinete desata internas y opaca la agenda oficial en EE.UU.

La "moral como política de Estado", el eslogan que Javier Milei enarboló como bandera, sufrió un impacto demoledor esta semana. El viaje de Betina Angeletti, esposa de Manuel Adorni, en la comitiva oficial a Nueva York y la filtración de un vuelo privado a Punta del Este, dejaron al portavoz oficial -y pieza clave del engranaje comunicacional- en el ojo de la tormenta.

La respuesta del Gobierno fue anárquica. Mientras Adorni intentaba victimizarse hablando de "deslomarse" trabajando, el gabinete tardó tres días en ensayar una defensa coordinada. La interna recrudeció: todas las miradas apuntan a Santiago Caputo como posible origen de las filtraciones, mientras que Patricia Bullrich se limitó a un apoyo tibio, alimentando los rumores de fractura en la mesa chica de Balcarce 50.

El quiebre del relato económico

Más allá del escándalo ético, los datos de Pulso Research marcan un punto de inflexión histórico para la gestión libertaria:

Responsabilidad propia: Por primera vez, quienes culpan a Milei por la situación actual (46,9%) superan a quienes responsabilizan a la herencia recibida (41,6%).

Guerra con la industria: En la Argentina Week de Nueva York, el Presidente llamó "prebendarios y chorros" a líderes como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, provocando un rechazo unificado de la UIA.

El factor Talvi: La incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo de Luis Caputo sugiere un posible giro hacia el pragmatismo, aceptando una inflación más alta a cambio de acumular reservas y reactivar el consumo.

Un escenario de fragmentación

El panorama político se completa con el reordenamiento de la oposición. Mauricio Macri ya prepara el terreno para el 2027 aclarando que el PRO tendrá candidato propio, mientras Axel Kicillof lanza su propio centro de estudios estratégicos para nacionalizar su figura. Con la inflación al alza por noveno mes consecutivo y el piso de popularidad perforado, Milei se encuentra en una encrucijada: sostener la confrontación permanente o ceder ante un pragmatismo que, hasta ahora, despreciaba.

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