50 años del golpe: una Plaza de Mayo colmada exigió Memoria y Justicia

En un clima de profunda emotividad, columnas de todo el país confluyeron en el microcentro. El paso de la bandera con las fotos de los desaparecidos marcó el momento más solemne de una movilización que no dejó de sumar gente desde temprano.

A medio siglo del inicio de la etapa más oscura de la Argentina, la respuesta social fue contundente. Desde las 11 de la mañana, la Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur se transformaron en un flujo incesante de personas que entraban y salían de la Plaza, desafiando cualquier intento de cálculo preciso de asistencia.

Postales de una marcha histórica

La jornada dejó imágenes que resumen la vigencia del reclamo:

El saludo de CFK: En la antesala del acto, la ex presidenta Cristina Kirchner saludó desde el balcón de su casa a la columna de La Cámpora que inició su caminata a las 7 de la mañana desde la exESMA.

La bandera de los rostros: Como cada año, la extensa bandera azul con las fotos de las víctimas de la dictadura fue la columna vertebral de la marcha. Su paso generó un silencio estremecedor, seguido de aplausos y cánticos de justicia.

Relevo generacional: La presencia de niños y jóvenes fue notable. "Sacame las últimas, ma", pedía Pedro, de 12 años, mientras sostenía una pancarta con un pañuelo blanco pintado por él mismo, simbolizando el traspaso de la memoria a las nuevas capas de la sociedad.

El acto central

Hacia las 18, mientras comenzaba una lenta desconcentración, la expectativa se mantenía firme por la lectura del documento conjunto de los organismos de derechos humanos. En un contexto atravesado por el dolor pero también por la resistencia cultural -representada en siluetas de El Eternauta y pañuelos blancos en cada rincón-, la Plaza de Mayo volvió a ser el escenario donde Argentina reafirmó su compromiso con el "Nunca Más".

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