Lluvia de misiles en Beirut: Israel lanzó su mayor ataque en Líbano
La tregua entre Irán y Estados Unidos voló por los aires y el flujo de petróleo quedó bloqueado. Los detalles del ataque que sembró el terror en la capital libanesa.
El frágil intento de alto el fuego entre Irán y Estados Unidos quedó totalmente descartado tras los feroces ataques de Israel al centro de Beirut, una ofensiva de una magnitud sin precedentes que provocó como respuesta inmediata el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán. La capital libanesa se convirtió en un escenario de guerra abierta, con explosiones que borraron cualquier esperanza de paz en la región y pusieron en jaque el suministro energético global.
Enterate: la mañana había comenzado con la vuelta de buques al estrecho de Ormuz
Fuego sobre la capital: 100 objetivos alcanzados en solo 10 minutos
La aviación de Israel ejecutó lo que sus propios mandos militares calificaron como el mayor ataque coordinado de la guerra actual. Sin previo aviso, una lluvia de misiles cayó sobre zonas comerciales y residenciales del centro de Beirut, logrando impactar en más de 100 objetivos estratégicos en un lapso de apenas diez minutos. Columnas de humo negro se elevaron sobre la capital costera mientras el estruendo de las explosiones silenciaba el tráfico de una tarde que terminó en masacre y pánico generalizado.
Las ambulancias corrieron desesperadas hacia las llamas en barrios densamente poblados donde al menos un edificio de apartamentos fue pulverizado. En las calles, los equipos de emergencia trabajaron entre vehículos carbonizados y escombros, intentando rescatar sobrevivientes en zonas que hasta hace pocas horas se consideraban seguras. Aunque la cifra total de víctimas sigue en aumento, se estima que la ofensiva ya ha causado más de 1.530 muertos en el Líbano, incluyendo a más de 100 mujeres y 130 niños, según informes de las autoridades sanitarias locales.
La justificación de Israel y la resistencia de Hezbolá
Desde el gobierno de Benjamín Netanyahu, se afirmó que el ataque fue quirúrgico y dirigido contra lanzaderas de misiles, centros de mando e infraestructuras de inteligencia de Hezbolá. El Ejército israelí acusó directamente al grupo militante de utilizar a los civiles como "escudos humanos" al atrincherarse en el corazón de la ciudad. "El Estado de Líbano y sus civiles deben rechazar la capacidad de acumulación de armas de Hezbolá", sentenciaron a través de un comunicado oficial tras el bombardeo.
Por su parte, Hezbolá advirtió que no retrocederá ni aceptará un retorno al escenario previo al inicio de las hostilidades. Un funcionario de la organización, respaldada por Irán, aseguró que no se adherirán a ninguna tregua mientras Israel continúe con sus ataques sistemáticos. La respuesta de Teherán, ante la destrucción de la infraestructura libanesa, fue el cierre total del Estrecho de Ormuz, una medida que busca asfixiar la economía internacional como represalia por la sangre derramada en la capital libanesa.
Desesperación humanitaria en medio de las ruinas
El impacto social del ataque es devastador. Millones de personas desplazadas que soñaban con regresar a sus hogares tras el anuncio de una tregua fallida ahora se encuentran atrapadas entre el fuego y la indigencia. En los campos de refugiados del paseo marítimo de Beirut, el sentimiento es de desolación absoluta. "No podemos soportar más la incertidumbre; si volvemos a casa seremos un objetivo, pero aquí no tenemos nada", relatan los civiles que vieron cómo sus pertenencias quedaban reducidas a cenizas bajo las bombas israelíes.