Las Piedritas: el río Salí ya se llevó 22 viviendas y el peligro de derrumbe es total
La erosión del cauce del río Salí provocó el colapso de dos nuevas casas este miércoles. Ya son 22 las viviendas desaparecidas en lo que va del año. Familias resisten en una zona de alto riesgo.
El barrio Las Piedritas, ubicado en la zona este de San Miguel de Tucumán, atraviesa una crisis habitacional sin precedentes. La fuerza del río Salí continúa socavando las bases del terreno, provocando desmoronamientos constantes del barranco. Según informó la periodista Gabriela Arias, solo este miércoles dos nuevas viviendas se sumaron a la lista de pérdidas, luego de que el suelo cediera completamente.
Con este último episodio, ya son 22 las casas arrastradas por la corriente en lo que va del 2026.
Erosión y socavamiento: un peligro latente
La situación geográfica del asentamiento es crítica. Al estar construido de manera precaria sobre la vera del río, el constante aumento del caudal debilita el terreno desde abajo hacia arriba. El proceso de erosión ha avanzado metros sobre la línea original de las viviendas, transformando lo que eran patios o habitaciones en precipicios directos al cauce. Los vecinos advierten que el barranco sigue "vibrando" y que nuevas grietas en el suelo anticipan que más estructuras podrían caer en las próximas horas si el río no baja.
Evacuación y retorno: el dilema de los vecinos
Aunque la mayoría de las familias habían sido evacuadas en enero, cuando comenzó el ciclo de crecidas más fuerte, la falta de soluciones habitacionales definitivas llevó a que muchos regresaran al barrio. Actualmente, varias familias permanecen en el lugar pese al riesgo inminente de muerte. "No tenemos a dónde ir", es el testimonio que se repite entre quienes ven cómo el borde del barranco se acerca día a día a la puerta de sus hogares, en una carrera contra la naturaleza que parecen estar perdiendo.
Vulnerabilidad extrema en la capital tucumana
Las Piedritas es uno de los puntos más vulnerables de la periferia de San Miguel de Tucumán. La precariedad de las construcciones, sumada a la ubicación en terrenos inundables y con riesgo geológico por la cercanía al Salí, configura una emergencia social que requiere intervención inmediata. El avance del río no solo destruye paredes y techos, sino que borra por completo el terreno, haciendo imposible cualquier intento de reconstrucción en el mismo sitio.
El pedido de asistencia urgente
Ante el desmoronamiento que inició este miércoles, los vecinos renovaron su pedido de asistencia a las autoridades provinciales y municipales. Exigen defensas para el cauce y, sobre todo, un plan de relocalización urgente para las familias que aún quedan en la zona de peligro. Mientras tanto, el pronóstico de nuevas lluvias en las cuencas del norte mantiene en vilo al barrio, donde cada crujido del suelo se vive como el anuncio de una nueva pérdida.
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