Sube la morosidad y la deuda de la clase media alcanza un récord

Un informe del Banco Central encendió las alarmas en el sistema financiero: las familias destinan casi el 25% de sus ingresos al pago de créditos y crecen los atrasos, sobre todo en préstamos personales y tarjetas de crédito.

La deuda de las familias argentinas atraviesa su punto más crítico en décadas. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central (BCRA), los hogares destinan el 23,4% de la masa salarial registrada al pago de cuotas bancarias, un nivel histórico que ya se refleja en un fuerte aumento de la morosidad, especialmente en la clase media.

El dato marca un salto de 4,5 puntos porcentuales respecto de la medición anterior y expone una paradoja del actual escenario económico: con inflación más baja, pagar las cuotas se volvió más difícil. A diferencia de años recientes, los créditos ya no se "licúan" con la suba de precios, mientras los ingresos crecen muy por debajo de las tasas de interés.

Endeudamiento en máximos y salarios que no alcanzan

De acuerdo al BCRA, entre marzo y septiembre el monto real de la deuda bancaria de las familias creció 26,1%, mientras que la masa salarial apenas avanzó 1,9% en el mismo período. Esa brecha explica el deterioro en la capacidad de pago de los hogares.

El informe detalla que casi el 80% del endeudamiento corresponde a préstamos personales y tarjetas de crédito, es decir, líneas vinculadas directamente al consumo cotidiano. En ese contexto, la morosidad de las familias trepó al 8,8% en octubre, con un aumento de 5,3 puntos interanuales.

"Este desempeño fue explicado fundamentalmente por las líneas al consumo", señalaron los técnicos del Banco Central, que también detectaron un incremento, aunque menor, en los préstamos prendarios.

Atrasos récord y alerta en los bancos

El deterioro es aún más marcado si se observan los atrasos prolongados. Según el especialista financiero y exdirector del BCRA Pablo Curat, el 10,1% de los créditos a personas humanas presenta demoras mayores a 30 días, el peor registro de la última década.

En los sectores más vulnerables, donde no hay acceso al crédito bancario y predominan las financieras informales, la situación es todavía más delicada. "La morosidad ya supera el 20%", advirtió el economista Sebastián Menescaldi (Eco Go), que sigue de cerca ese segmento.

Créditos caros y tarjetas bajo presión

Si bien el Gobierno sostiene que las tasas de interés tenderán a bajar, el alivio todavía es limitado. Hoy, un préstamo personal a entre 12 y 60 meses se consigue con una TNA de entre 81% y 85%, mientras que el costo financiero total (CFT) sigue en niveles muy elevados, por encima del 150% anual.

En la práctica, por cada $10.000 a 60 meses, la cuota ronda los $888, un monto difícil de sostener para ingresos que crecen a un ritmo mucho menor.

Las tarjetas de crédito son otro foco de preocupación. Refinanciar el saldo pagando solo el mínimo tiene un CFT promedio del 196,7% anual, casi seis veces la inflación de 2025. En ese esquema, una deuda de $1.000 genera cerca de $100 de interés mensual y puede volverse prácticamente eterna.

Un escenario que tensiona a la clase media

El diagnóstico del BCRA deja en evidencia un cambio de época: sin inflación que diluya las cuotas y con tasas aún altas, el endeudamiento se vuelve más pesado y la morosidad avanza. Para la clase media, que recurrió al crédito para sostener el consumo, el desafío ya no es acceder a los préstamos, sino lograr pagarlos sin caer en atrasos que comprometan su situación financiera.

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