La Unión Europea acusa a TikTok de diseño adictivo y exige cambios en la app

Bruselas puso bajo la lupa funciones clave de la plataforma y podría imponer sanciones si no modifica su interfaz.

La Unión Europea acusó a TikTok de tener un diseño que promueve el consumo excesivo de contenido y le exigió cambios en su funcionamiento. La advertencia surge tras una investigación que apunta directamente contra la estructura central de la aplicación, especialmente por su impacto en niños y adolescentes.

Según el análisis preliminar, ciertas herramientas de la plataforma favorecerían conductas repetitivas y un uso prolongado, lo que podría afectar el bienestar físico y mental de los usuarios más jóvenes.

Qué funciones cuestiona el bloque europeo

El foco está puesto en elementos clave del funcionamiento de TikTok, como el scroll infinito, la reproducción automática de videos y el sistema de recomendaciones personalizadas. Para los reguladores, estas funciones empujan a los usuarios a seguir consumiendo contenido sin pausas, lo que incentiva comportamientos compulsivos.

Desde Bruselas sostienen que la empresa no evaluó correctamente los riesgos que estas herramientas pueden generar, especialmente en menores, ni implementó medidas suficientes para limitar su impacto.

Posibles cambios y multas millonarias

La Comisión Europea presiona para que la compañía rediseñe aspectos centrales de la interfaz. Entre las medidas que se analizan aparecen la posibilidad de limitar el scroll infinito, mejorar los controles parentales y reforzar los avisos de tiempo de uso.

Si finalmente se comprueba que la plataforma incumple las normas digitales del bloque, TikTok podría enfrentar sanciones económicas de gran magnitud, que alcanzarían un porcentaje importante de su facturación global.

La respuesta de TikTok

Desde la empresa rechazaron las acusaciones y aseguraron que las conclusiones del informe no reflejan el funcionamiento real de la plataforma. Además, remarcaron que cuentan con herramientas para gestionar el tiempo de uso y que planean defenderse ante las autoridades europeas.

El caso se enmarca en un contexto más amplio de mayor control sobre las grandes tecnológicas, con foco en el impacto que las redes sociales tienen en los hábitos digitales y la salud de los usuarios, sobre todo en edades tempranas.