La reforma laboral y la memoria del peronismo

A 80 años del primer triunfo electoral de Juan Domingo Perón, la paradoja política actual muestra que diputados que se dicen peronistas habilitaron la aprobación de la reforma laboral que limita derechos históricos de los trabajadores.

Periodista de Enterate Noticias

El martes se cumplen 80 años de una fecha meridiana para la historia contemporánea argentina: el triunfo de Juan Domingo Perón en las urnas, lo cual lo llevó a su primera Presidencia. La fecha, más allá de que conmueva a unos e incomode a otros, se constituye en una interpelación de la Historia al justicialismo, partido de masas que ha signado la vida política de los argentinos desde su surgimiento... hasta ahora. Porque han sido diputados nacionales que accedieron a sus bancas reivindicándose como peronistas los que, el jueves pasado, le permitieron a La Libertad Avanza, que es minoría en la Cámara Baja, conseguir los números para sesionar y, luego, los votos para aprobar la reforma laboral. Dispersos en "bancadas provinciales", votaron con la mano o dando quórum en favor de una norma que, bajo el eufemismo de la "modernización", cercena derechos de los trabajadores. En concreto, afectan garantías que van desde las indemnizaciones hasta el pago de las horas extra, pasando por el régimen de vacaciones y afectando fondos de las jubilaciones.

Esta situación representa una paradoja política inquietante. Porque ya se sabe que el peronismo es indefinible en tanto inabarcable (hasta el punto de que su fundador cultivara el concepto de "movimiento"), pero si hubiera una receta, un "modelo para armar" un peronista, los requisitos básicos serían "asalariado urbano sindicalizado". Lo que se ha sancionado en el Congreso de la Nación es un mazazo al plexo de las garantías legales para quienes reúnen esas condiciones.

La figura de Perón está sujeta a idolizaciones y demonizaciones. Cuando se trascienden los fanatismos (filoperonistas y antiperonistas), subyacen gestiones de gobierno que tuvieron grandes aciertos y enormes fracasos. La novedad de estas horas es que quienes se declaran peronistas (o se "autoperciben" así, para decirlo a tono con estos tiempos) le han permitido a quienes se declaran antiperonistas desmantelar verdaderos cimientos de la seguridad social. Derechos que son las verdaderas "joyas" del peronismo. Logros que, inclusive, Perón consagró desde antes de ganar los comicios, cuando era Secretario de Trabajo de la Nación. Muchos de esos derechos no fueron inventados por él, huelga decirlo; pero sí "universalizados". Con ello, se suele decir, Perón primero construyó poder, y luego llegó al Gobierno. Ahora, peronistas que no están en el Gobierno nacional empoderan a sus adversarios demoliendo el "legado" peronista más caro a sus seguidores.

A modo de economía de ejemplos, bastará reparar en que la norma que ahora vuelve al Senado (Diputados eliminó el cercenamiento cusi criminal de las licencias por enfermedad) restringe el derecho de protesta, garantizado por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Ese artículo es lo que sobrevivió de la Constitución peronista de 1949, derogada tras el golpe de 1955 durante el gobierno de facto de la autodenominada "Revolución Libertadora".

Será harto interesante reparar en cómo evocarán los principales referentes públicos del peronismo la fecha que se conmemora el martes. ¿Pasará inadvertido el 80 aniversario del 24 de febrero de 1946, o habrá actos? ¿Quiénes los celebrarán? Y, por sobre todas las cosas: ¿qué dirán los discursos?

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