Juan Bautista Mahiques asumió como ministro de Justicia
El Presidente, Javier Milei, le tomó juramento al flamante funcionario, quien se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires.
En un acto breve pero de alto peso político, Juan Bautista Mahiques se convirtió oficialmente este jueves en el nuevo ministro de Justicia de la Nación. El recambio, que venía madurando tras varios intentos de renuncia de Mariano Cúneo Libarona, se selló con un juramento en la Casa Rosada ante la plana mayor del Gobierno libertario. Mahiques no llega solo: estará secundado por Santiago Viola, quien desplaza a Sebastián Amerio en la estructura de la cartera.
Un nuevo nexo político en el Gabinete
Aunque la salida de Amerio -un hombre del riñón de Santiago Caputo- sorprendió a algunos sectores, el desembarco de Mahiques parece haber sido fruto de una arquitectura política distinta. Según trascendió, el verdadero puente entre el ex fiscal y la administración de Milei fue Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.
En sus primeras palabras tras asumir, Mahiques utilizó sus redes sociales para marcar la cancha: "Sin justicia no hay futuro posible", sentenció, agradeciendo la confianza del Presidente y el apoyo de Karina Milei. Para el flamante ministro, el norte está claro: instituciones que funcionen bajo el Estado de Derecho y reglas de juego estables que reconstruyan la confianza pública.
El legado de Cúneo Libarona y los temas pendientes
Mahiques no escatimó en reconocimientos para su antecesor, destacando que Cúneo Libarona fue quien inició la "primera etapa de transformación". La gestión saliente deja una vara alta en términos técnicos, habiendo implementado el Sistema Procesal Penal Federal acusatorio en más de la mitad del país y logrando que Argentina sorteara con éxito el examen del GAFI para evitar la "lista gris" del lavado de activos.
Sin embargo, el nuevo ministro busca imprimirle un ritmo propio a la gestión. "La Argentina necesita una Justicia independiente de las disputas políticas y ágil en sus tiempos", afirmó, poniendo el foco en que el sistema debe proteger a las víctimas y dejar de confundir las garantías constitucionales con la impunidad.
Seguridad jurídica como motor económico
Para el equipo económico de Milei, el rol de Mahiques será clave. El flamante funcionario vinculó directamente la salud del sistema judicial con la llegada de capitales: "Asumo con la convicción de que sin seguridad jurídica no hay inversión", aseguró.
Entre los desafíos inmediatos aparecen la consolidación del juicio por jurados, la reforma del Código Penal y la ley de juicio en ausencia para el caso AMIA, proyectos que ya estaban en agenda y que ahora Mahiques deberá empujar con su propia impronta política y judicial