Conflicto en Medio Oriente

Máxima tensión: Irán asegura haber atacado la oficina de Netanyahu

En paralelo, drones iraníes atacaron la planta de Aramco en Ras Tanura, provocando evacuaciones y un incendio. El petróleo ya roza una suba del 14%.

La escalada alcanzó un punto de no retorno este lunes. A través de un comunicado difundido por la agencia Fars, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró haber golpeado la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu y la sede del comandante de la Fuerza Aérea israelí.

Aunque las autoridades de Israel mantienen un estricto silencio oficial sobre los daños o el paradero del premier, los medios iraníes celebran lo que califican como un "golpe al régimen sionista" en respuesta a la eliminación del ayatolá Alí Jamenei el pasado sábado. En Jerusalén y Tel Aviv se reportaron fuertes explosiones y la activación de sistemas de defensa antiaérea durante toda la madrugada.

Golpe estratégico a la energía: Aramco bajo fuego

Casi en simultáneo, la guerra se trasladó a las infraestructuras críticas del Golfo. Drones iraníes atacaron la refinería de Ras Tanura, propiedad de la estatal Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo.

El impacto: Si bien las defensas saudíes interceptaron dos drones, los restos provocaron un incendio en las instalaciones.

Consecuencias: Los trabajadores debieron ser evacuados de urgencia y algunas unidades operativas fueron cerradas por precaución.

Mercados: Este ataque es el responsable directo de que el barril de petróleo haya saltado un 10% en pocas horas, ya que Ras Tanura es un punto neurálgico para el suministro de diésel a Europa.

Un escenario de "pesadilla" para la economía

La combinación de ataques a objetivos políticos en Israel y a plantas petroleras en Arabia Saudita confirma los peores temores de los analistas: Irán está intentando asfixiar el suministro energético global para forzar un alto al fuego de Estados Unidos.

Expertos advierten que, de continuar los ataques directos a instalaciones de Aramco, el precio del crudo podría superar los US$100 por barril antes del fin de semana, desatando una crisis inflacionaria sin precedentes desde la década del 70.

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