Investigan si hubo un encuentro sexual la noche del ataque a Érika Antonella Álvarez

Testimonios familiares y nuevas declaraciones incorporaron una hipótesis con tinte sexual sobre lo ocurrido en la casa de Santo Domingo al 1.100.

Lo que ocurrió la noche del 6 de enero y la madrugada del día siguiente en la vivienda de Santo Domingo al 1.100 sigue bajo análisis judicial. Entre las distintas versiones que surgieron, los investigadores comenzaron a prestar especial atención a una hipótesis con tintes sexuales, reconstruida a partir de testimonios del entorno de Érika Antonella Álvarez.

La versión del hermano y las reuniones privadas

Sergio Peralta, hermano de la víctima, declaró que la joven había sido convocada por Felipe "El Militar" Sosa para participar de reuniones con pocos asistentes donde, según su relato, se consumían drogas y se concretaban encuentros sexuales grupales.

También mencionó a Justina Gordillo, a quien identificó como la mujer que habría insultado y amenazado a Érika por mantener supuestos tríos con ella y su pareja. Incluso afirmó que presentaron un video grabado con un celular en el que se observaba a una mujer que describieron como una "veterana" y que, tras averiguaciones, podría tratarse de la pareja del único acusado por el crimen.

La acusada negó cualquier vínculo con la víctima

Gordillo, técnica en marketing y empleada de la Superintendencia de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, negó esa relación durante la audiencia en la que se le dictó prisión preventiva por tres meses.

"No tengo ninguna adicción y a esa joven no la conocía", sostuvo ante el juez Gordillo.

El fiscal Pedro Gallo la acusó de haber colaborado en el ocultamiento del cuerpo, en la eliminación del celular de la víctima y en ayudar a Sosa a fugarse.

Sus abogados defensores, María Florencia Abdala y Camilo Atim, intentaron anular la acusación argumentando que el delito de encubrimiento no sería punible para personas que mantienen una relación sentimental con el acusado, en base al artículo 277 inciso 4 del Código Penal.

El estado de la acusada y el mensaje del juez

Durante la audiencia, Gordillo se mostró visiblemente afectada. Sus defensores indicaron que atraviesa un cuadro de ansiedad y depresión.

El juez Bernardo L'Erario Babot ordenó que reciba atención médica y le recordó que puede ampliar su declaración en cualquier momento, un gesto interpretado como una invitación a que aporte más información para mejorar su situación procesal.

Personas de su entorno evitaron hacer declaraciones públicas, aunque algunas voces señalaron a Sosa como una persona manipuladora y violenta. "Creo que ella tiene mucho miedo y por eso no habla", señaló una amiga de la acusada.

El temor a "El Militar", un dato que se repite

Varios testigos coincidieron en describir a Sosa como una persona violenta y con vínculos de poder que, según ellos, le brindaban protección.

Esa percepción aparece de manera reiterada en la causa y es uno de los elementos que los investigadores tienen en cuenta al reconstruir el contexto en el que ocurrió el crimen de Érika Álvarez.

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